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jueves, 26 de julio de 2012

84 - VACACIONES

Por fin..., esto ya llegaba a la tortura mental. Mañana es mi último día de trabajo hasta finales de agosto.
Aún no se que haré ni dónde iré, pero seguro que voy a estar bien porque si se donde no iré y lo que no voy a hacer.

No quiero playas masificadas, ni quemaduras solares, ni música de chiringuito, ni niños y madres / padres gritando.



Solo quiero tranquilidad. Reirme, hablar con quien mejor me escucha, escuchar a quien mejor me habla, comer cositas ricas y VIVIR.




Dejar pasar despacio el tiempo, para que parezca más y contemplar sin descanso lo que más me llena: VIDA.

No quiero correr a ver monumentos, museos y ruinas, todo a contrarreloj.
Quiero sentarme en una terraza, tomando una cervecita y ver pasar a la gente, mirar la VIDA y coger su mano en sus ojos.




No quiero hablar de la crisis, de los ladrones, de este país que puede que ya no tenga futuro.
Quiero pensar en todo lo que hay fuera y lo que es alcanzable. Recordar a "perrito y cabrita", a los osos, los pingüinos, las camisas de cuadros, la policía montada de Canadá y en Reykiavick.

No quiero pensar en huir ni en escapar.
Quiero pensar en encontrar y descubrir.





miércoles, 11 de abril de 2012

76 - PERRITO Y CABRITA


Perrito y Cabrita decidieron un día que había llegado la hora de fugarse juntos, sabían hacía tiempo que no eran de la misma especie, pero les daba igual. A los dos les gustaba la macedonia de frutas y no tenían ningún problema en mezclar, peras con manzanas o papaya con mango.
Sabían de los riesgos de comenzar una aventura no comprendida por muchas, pero estaban decididos a lanzarse a ella.
No tenían una meta determinada, pero confiaban el uno en la otra y la otra en el uno, tanto que se dispusieron a ir sorteando los problemas a medida que surgieran y a disfrutar del largo paseo de la vida cogidos de las patitas y sintiéndose seguros.
Perrito y Cabrita se miraban y no necesitaba ladrar él ni balar ella; simplemente se entendían, se querían y se conocían profundamente, tanto que esta suerte de exogamia no les asustaba sino que les hacía crecer en confianza y seguridad.
Perrito y Cabrita viajaron mucho, eran muy hábiles a la hora de colarse en la bodega de un avión, en el camarote de un barco o en el techo de un tren.
No conozco toda la historia, pero me contaron que son felices, actualmente están en el Tirol austríaco y Cabrita se dedica a hacer shows emulando a Blanquita (la cabrita de Heidi) y Perrito es perro guía en una escuela de sherpas tibetanos.
Tuvieron una cría con nueve patitas a la que adoran y de la que están orgullosos por su originalidad y lo valiente que les ha salido.

Inspirado en una historia contada por VIDA (antes MO).