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sábado, 30 de agosto de 2014

284 - LO QUE VALEMOS


"Llevamos todos por dentro un mundo de cosas, en cada uno el suyo propio. ¿Cómo es posible que nos entendamos, señor, si en las palabras que yo digo incluyo el sentido y el valor de las cosas tal y como yo las considero, mientras quien lo escucha, las asume inevitablemente con el sentido y el valor que tienen para él, de acuerdo al mundo que lleva en su interior?"  Luigi Pirandello

Creo firmemente y no me cabe ninguna duda de que todas las personas tenemos un precio.
Vale, tranquilas. Me explico.
Esa frase tiene, y no comprendo el porqué, un sentido peyorativo.Parece que se habla de prostitución, interés, perversión y/o abuso. Y no, no es así. En un gran número de ocasiones no es así.
El cine ha contribuido mucho en malear nuestra idea de precio personal, del valor que cada una de nosotras nos atribuimos y asignamos y que no deberíamos rebajar nunca.
Posiblemente una buena cooperante internacional que trabaja en una pobre aldea de Asia (por poner un lugar), sería capaz de aguantar una conferencia de cinco horas sobre el cambio climático y la desertización mundial si a cambio le regalan la infraestructura necesaria para construir un pozo en ese desfavorecido lugar en el que trabaja.
Ha pagado el precio y ha recibido lo que necesitaba.
Si, es cierto que se trata de un ejemplo de altruísmo y que muchas pagaríamos para quedar como excelsas benefactoras.
Una compañera de clase va todos los días a casa de su anciana vecina a prepararle la comida y hacerle la colada: ella sabe que de vez en cuando su vecina agradecida le regala alguna de las antigüas joyas que guarda de su otrora época de esplendor.
Aquí seguro que habrá quien opine que mi compañera de clase se aprovecha de una pobre señora mayor, y otras pensaremos que la señora agradece unas atenciones que necesita.
Hasta aquí, en lo que llevo escrito, nadie ha follado mantenido sexo con nadie, y digo esto porque lo del precio personal se suele relacionar mucho con el sexo y se tiene la frecuente confusión de creer que si se acepta algo de valor material o similar, se debe "pagar" con favores sexuales.
Estela tiene una tienda de lencería y sale con un señor viudo bastante poco agraciado físicamente, muy divertido, amable y educado. Estela no gana mucho dinero con la tienda y su amigo la ayuda económicamente para llegar a fin de mes. Estela lo invita los sábados a cenar a su casa y pasan la noche juntos. Y si, follan mantienen relaciones sexuales. 
Para estela no se trata de devolver el dinero que le aporta su amigo con un polvo, para ella es una forma de cubrir necesidades propias y ajenas. Estela no es puta.
Artemisemidán está solo, muy solo. Así ha sido siempre. Sabe que esa soledad disminuye y casi desaparece cuando Ángeles y Sonsoles salen con él. Ellas son muy diferentes a él, muchas veces se sorprende pensando en lo que ha surgido entre ellos, pero es feliz, se siente aceptado y querido. Ellas lo quieren y respetan y les gustan los detalles que él tiene. Las ha llevado a fiestas, les ha regalado alguna cosita o ha pagado alguna cena.
Ellas lo agradecen. Aquí nadie folla mantiene relaciones sexuales.
Esther tiene un novio/amante hace muchos años y sabe que está con él por tres motivos. El primero porque le tiene cariño, el segundo porque le gusta el nivel de vida que le proporciona y el tercero porque a su edad ya no tiene el "coño para farolillos".
Él lo sabe. Aquí follan  poco.
Todos son ejemplos muy cercanos a la realidad que a cada una de nosotras nos rodea y seguro que habrá múltiples opiniones sobre cada uno de ellos.
El valor que nos asignamos a nosotras mismas no tiene porqué ser el mismo que nos atribuyen otras.
Es muy controvertido el tema de la aceptación de cosas materiales y el supuesto "pago" que en ocasiones se hace por ellas. No obstante, somos nosotras mismas quienes establecemos o al menos así deberíamos hacerlo, el precio y el valor (que casi nunca coinciden) .

"Si la gente pudiera ver que el cambio se produce como resultado de millones de pequeñas acciones que parecen totalmente insignificantes, entonces no dudarían en realizar esos pequeños actos"  Howard Zinn







lunes, 30 de septiembre de 2013

191 - OCASO Y MENTIRA DEL TERCER SECTOR



Las personas que me leen creo que ya saben que soy trabajadora social, y para quienes no lo sabían, pues ya se están enterando.
Hace algo más de un año que no ejerzo, ya que al venirme a Barcelona dejé el trabajo que tenía en Las Palmas de Gran Canaria en una asociación perteneciente al "Tercer Sector", una ONG.
Me ha costado decidirme a publicar esta entrada, pero creo que es de ley, de honor y de principios basados en el juramento que hacemos al colegiarnos, en el convencimiento de que formamos parte de una muy digna profesión y por supuesto que muchas personas merecen conocer una realidad que parece muy cercana a la sociedad, pero que tiene entresijos desconocidos y muchas veces no tan altruistas como pueda parecer.
Elaborar proyectos que posteriormente serán presentados a entidades públicas y/o privadas es una de las tareas que realiza un/a trabajador/a social. En estos proyectos hay que saber vender una necesidad y llegar a quien va dirigido. Si se hace bien, se recibe una cantidad económica que debe ser empleada en esa necesidad que el proyecto describe. O así debería ser.
Otra de las funciones es la de trabajar estrechamente con las personas que pertenecen al colectivo (área/grupo de población con unas necesidades concretas) al que se dirige la ONG/asociación en cuestión (menores, personas con discapacidad, mayores, mujeres, emigrantes, etc.) 
Los recortes, no cabe duda, han influido en la merma de respuesta e incluso en la nula atención a las necesidades de los colectivos atendidos en estas entidades financiadas con capital público, privado y en muchos casos también con las cuotas periódicas o donaciones aportadas por las propias personas pertenecientes al colectivo en cuestión o sus familias.
No siempre el capital que debería dedicarse prioritariamente a las personas en situación de necesidad, se emplea acertadamente.
Estas asociaciones/ONG's, no dejan de ser empresas, que con mayor o menor acierto dedican su empeño en procurar bienestar social a los colectivos vulnerables que así lo requieren. Y como empresas, valoran ciñéndose a convenios laborales, el trabajo de los/as profesionales.
El valor del trabajo, el tiempo, la dedicación, el riesgo de los/as trabajadoras de estas entidades no es reconocido ni remunerado justamente,dándose diferencias de más de 2500 euros mensuales entre la persona que se encuentra en el vértice piramidal de la asociación (en ocasiones sin titulación universitaria) y la base de la misma, formada en su mayoría por diplomados universitarios o técnicos de formación profesional.
Dedicarse profesionalmente al "Tercer Sector", no implica un regalo del trabajo ni del tiempo de los profesionales, pero en muchas de estas entidades se juega con la idea de que si te dedicas a esto, se presupone un espíritu altruísta y que si dedicas más horas, por supuesto sin ser remuneradas y en pocos casos recompensadas, eres mejor profesional.
Muchas veces se cede a ese chantaje emocional y nos decimos que las personas atendidas no tienen la culpa de la falta de recursos, cuando lo correcto es exigir en primer lugar a la empresa y ésta a las instituciones públicas los medios necesarios para  que se puedan satisfacer las necesidades de la población atendida, con las máximas garantías de profesionalidad.
Puede que en una ocasión futura retome este tema en el blog.