Fotografía de André Vicente Gonçalves
Una ventana que da al cielo. Una ventana por la que entra la luz del día, de un día de sol o incluso la de un día nublado.
Una ventana desde la que poder ver las estrella o el cielo negro.
Una ventana desde la que asomarme a la vida y verla pasar.
Una ventana desde la que me puedan ver desde fuera y noten que me voy iluminando también yo.
Una ventana protectora y disidente.
Una ventana delicada, cariñosa, amable y educada.
Una ventana de paso y también de larga temporada.
Una ventana que no necesite batería, ni cable.
Una ventana que acoja, cuide, confíe y refugie.
Una ventana abierta para mí.
