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viernes, 3 de marzo de 2017

370.- DEL DRAG Y DE LA IGLESIA CATÓLICA.


No hace mucho que leí esta frase de Rosa María Calaf en una entrevista:
"Se habla de lo que impacta, pero no de lo que importa".

Y me viene a la pluma para describir lo ocurrido después de la gala de elección de Drag Queen de Las Palmas de Gran Canaria 2017.

Las personas católicas rasgándose las vestiduras, llorando más que por las víctimas de un terrible accidente aéreo, gritando en prensa y redes sociales y tirándose de los pelos a la par que culpan de blasfemas a todas las que no se sienten ni indignadas ni ofendidas.

A mí no me ofende la actuación de este drag, que debo decir que no me gustó particularmente, pero por un disgusto mío hacia la estética religiosa, vestidos de vírgenes, joyones, capirotes, heridas intercostales, coronas de espinas...

Pero sin juzgar la estética referida al vestuario y complementos, tengo que decir que estoy encantada y agradecida.

Encantada porque después de haber pasado ocho años de mi infancia en un colegio de monjas en el que era normal que nos levantaran la falda para ver si llevábamos las bragas limpias, porque nunca defendieron y ni siquiera se pronunciaban en contra de maltratadores  y abusadores de menores,que eran padres de alumnas del colegio.

También estoy encantada porque por circunstancias muy próximas a mí, pasé diez años en contacto con una de las facciones más peligrosa y radical de la iglesia católica. Ahí conocí centros en los que sus pupilos jugaban en habitaciones a oscuras con menores a los que debían reconocer mientras les tocaban.

También ahí me señalaron y despreciaron por ser lesbiana, aunque varios padres de familia de 10 y 12 hijos tenían relaciones ocultas con otras personas que no era la inagotable paridora.

El abuso, la pederastia, la homofobia, la lesbofobia, la transfobia y el maltrato están arraigados a la iglesia católica como una garrapata a un enorme monstruo.

Y como decía, también me siento agradecida, porque gracias a esta parodia, que sin duda buscaba el escándalo y la controversia, han aflorado muchas opiniones en contra del espectáculo popular, dejando a la luz el ridículo, la intolerancia y el miedo a lo diferente que siempre se transforma en odio.

Agradecida también porque gracias a esa actuación puedo escribir este post y decir lo que pienso de esa institución obsoleta e intransigente, que carece de valores solidarios y que ejerce de padre castigador y de madre castradora.

Hablemos de lo que de verdad importa aunque sea gracias a un hecho que ha impactado y ha puesto de rodillas a rezar a los fariseos de turno.



sábado, 17 de mayo de 2014

272 - DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA LGTIBFOBIA


Aunque a algunos y algunas les parezca mentira, actualmente se siguen produciendo actos de odio hacia personas lesbianas, gays, transexuales, intersexuales y bisexuales.

Que en este país llamado España exista una legislación ciertamente avanzada en cuanto a derechos de los colectivos LGTIB, no significa que vivamos en una sociedad respetuosa con ellos.

A diario se producen agresiones físicas y verbales hacia personas pertenecientes a estos colectivos y muchos de ellos quedan impunes.

Debo decir que desde hace mucho tiempo apuesto por una absoluta visibilidad, considerando que es el mejor medio que tenemos las personas que formamos parte de alguno de los colectivos LGTIB, para poder alcanzar la igualdad de derechos con el resto de personas miembros de la sociedad.

La visibilidad es la única forma que cada persona de forma individual tiene a su alcance para decir quien es, para demostrar cómo y a quién ama.

 La armarización, aún existente de muchas personas, es la violencia social heredada que anula y estigmatiza a quienes la padecen. Nunca hay una armarización voluntaria, porque aunque quien la padece así lo declare, es fruto de teorías ancestrales que cosifican a las personas diferentes y las señalan como elementos extraños en una sociedad que desea la homogeneización de sus miembros para así poder manipularlos.

El odio institucionalizado hacia personas diferentes por orientación sexual, por identidad de género, por diversidad funcional, por etnia, por pensamiento político o religioso, por nivel económico, está calando hondo en las sociedades que más avanzadas se autodefinen, los movimientos radicales se multiplican y los abusos hacia colectivos que consideran extraños, minoritarios y vergonzantes se hacen fuertes haciendo apología de su discurso fascista y captando a personas con carencias formativas, resultado de políticas educativas deficitarias.

El día de hoy debe servirnos para continuar en la lucha por la consecución de derechos iguales para todas las personas, del orgullo de ser quiénes y cómo somos, de mirar a los ojos de quien nos odia y quitarnos el miedo. 

Que el desprecio de aquellos y aquellas nos haga más fuertes, que nuestra bandera nos enorgullezca siempre y que nuestra forma de pensar, amar y sentir no condicione nunca nuestro derecho a ser.