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domingo, 15 de septiembre de 2019

528.- STEAK TARTARE.


Este plato viejuno, ciertamente, pero renovado gracias a las modas de lo crudo revisitando tartares, carpaccios y ceviches que campan por doquier en decenas de locales con menor o mayor acierto.

Es mi plato favorito junto con otros muchos. Es que soy indecisa con la comida😉

A mi me gusta el clásico, aunque yo le añado un par de detalles que lo hacen mío.

INGREDIENTES PARA UNA PERSONA.

150 grs de solomillo de ternera, añojo o buey.
1 anchoa de las buenas, picada.
4 alcaparras picadas.
1 cucharada sopera rasa de pepinillo agridulce picado.
1 cucharada sopera rasa de chalota picada.
1 cucharada de moca rasa de mostaza de Dijon â l'ancienne.
1 yema de huevo fresco.
Sal. Pimienta negra recién molida.
10 gotas de Tabasco.
5 gotas de Perrins.
5 gotas de fino de Jerez.  (Comprad un cuentagotas en la farmacia).


La carne se corta con un buen cuchillo en cubitos de 0,5 cm aproximadamente. Que no se te ocurra picarla en una picadora, robot de cocina o similar, porque en vez de steak tartare tendrás un paté.

Una vez cortada la carne, como debe ser, se pone en una fuente honda de cristal (no plástico).
Y ahí añadimos la anchoa picadita, el pepinillo y la chalota. Mezclamos con dos cucharas.

En un bol pequeño ponemos la sal, la pimienta, la mostaza y las gotas de Tabasco, Perrins y Jerez. Batimos bien con una varillas hasta que emulsione y añadimos la mezcla a la carne, volviendo a mezclarla con las cucharas.

Emplatamos con la ayuda de un troquel y ponemos la yema cruda encima. Podemos decorar con un poquito de cebollino picado.

CONSEJOS.

La yema puede mezclarse con las gotas e incorporarse batida a la carne. Si la dejamos entera, cada comensal la mezclará con la carne en su propio plato. Es una cuestión estética sobre todo.
La cantidad de Tabasco puede aumentarse o disminuirse en función del gusto por el picante de cada comensal.

Las cantidades que os dejo por aquí son las que me gustan a mi. En función del número de comensales aumentáis las cantidades multiplicándolas.

Disfrutadlo en buena compañía y con una botella de "Camins del Priorat".




domingo, 25 de noviembre de 2018

482.- PEPINILLOS.


Los pepinillos son una de esas cosas, que al igual que a algunas personas, los amas o los odias. No hay término medio.

Cuando cadenas de fastfood decidieron personalizar sus productos, en el inicio de esta personalización, la causa fue "los pepinillos". Los analistas de marketing de estas empresas se dieron cuenta de que muchas personas, antes de llevarse la hamburguesa a la boca, levantaban una de las tapas del pan y retiraban la rodaja de pepinillo. 

Y rodaja tras rodaja, cayeron en la cuenta de que podían eliminar el desagrado por los pepinillos de su clientela y ahorrarse muchas rodajitas que a lo largo del año suponían un pico considerable.

A mi me encantan. Por poneros un ejemplo. En mis tres embarazos uno de mis antonjos reiterativos, eran los pepinillos combinados con chocolate negro. Si, ya sé la cara de espanto que estáis poniendo algunas. Pero a mi me gustaban así. Me detengo a pensar en ello y ni a mis hijas ni a mi hijo les gustan.



En cuanto a pepinillos, hay poca variedad. Están los encurtidos en vinagre, que a veces pueden resultar muy fuertes incluso a mi, y los agridulces. Estos últimos me encantan, me apasionan. Suelen ser de marcas alemanas o nórdicas y además del vinagre tienen algún otro ingrediente que les aporta cierto dulzor. Suelen llevar                                 ramitas de eneldo y granos de pimienta verde o mostaza.

También están los pinchos que llevan pepinillos, la típica banderilla con pepinillo, cebollita en vinagre, oliva y alegría riojana. Estos pican y están muy ricos.
Algo más delicado es el "matrimonio", un pincho del que os contaba aquí y que es un pepinillo abierto a lo largo como si fuera las dos tapas de un pan y se rellena con una anchoa y con un boquerón.

Los pepinillos se pueden comer solos y a solas. A mi me parecen un buen aperitivo, junto con unas olivas y una cerveza bien fría. Quedan también estupendamente con un vermut, y sus inseparables berberechos, patatas chips y mejillones en escabeche. Esta es una buena idea para hoy domingo.

Los pepinillos picaditos son también un ingrediente clásico e imprescindible en un steak tartare y en el tartare de salmón. Exento queda el tartare de atún, que necesita de otras cosas.

Y ya no digo más. Vosotras ¿los amáis o los odiáis?