Como Le Marché aux Puces en París o El Rastro en Madrid, Barcelona tiene también un mercado callejero en el que poder encontrar desde una aguja hasta un ¿elefante?, no, elefantes no hay, pero casi.
Hasta hace bien poco, Los Encantes se ubicaban al aire libre, en casetas o directamente en el suelo; existían también algunas pocas tiendas. Todo en una misma parcela, pero con cierto desorden que daba un aspecto bohemio, excéntrico y ecléctico.
Actualmente Los Encantes están ubicados muy cerca del lugar anterior, pero en un espacio techado de dos plantas. La cubierta por su parte interna está realizada con placas de espejo sustentadas por columnas que conforman diferentes galerías.
En la zona más próxima al exterior se sitúan las tiendas y restaurantes. Estas tiendas venden desde griferías, muebles, bicicletas, lámparas, anticuarios, sanitarios, artículos de ferretería, menaje y mercería.
Estas fotos son de una tienda de telas maravillosas.
En las galerías interiores se pueden encontrar puestos de ropa, zapatos, telas, antigüedades, ferretería, recambios de coches, motos y bicicletas, libros, revistas, comics, vinilos, pequeños electrodomésticos y un infinito número de artículos que si vas con ganas pueden invitar a la búsqueda, aunque creo que muchas veces será infructuosa.
No he conocido Los Encantes originales y seguro que como indica su nombre, debía tratarse de un lugar de sorpresa, de pequeños tesoros y sobre todo lleno de encanto.
Ahora y salvo escasas excepciones se acerca más a los mercadillos domingueros de cualquier ciudad que a esos otros lugares de venta de objetos antiguos, con magia y encanto.
Los encajes, la mercería antigua, las telas y retales, los cristales y porcelanas, las máquinas de coser y de escribir, las cámaras de fotos, las muñecas y las lámparas. Y tantos otros objetos difíciles de encontrar, pero que en ocasiones, hasta en estos modernos Encantes pueden aparecer.
Cuando llegas en metro, tranvía o andando ya sorprende la próximidad de la torre Agbar, edificio convertido en un emblema más de la ciudad condal.
Y desde esa bienvenida panorámica comenzamos el recorrido.
