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miércoles, 15 de enero de 2014

223 - LOS ENCANTES. ENCANTS NOUS.

Como Le Marché aux Puces en París o El Rastro en Madrid, Barcelona tiene también un mercado callejero en el que poder encontrar desde una aguja hasta un ¿elefante?, no, elefantes no hay, pero casi.
Hasta hace bien poco, Los Encantes se ubicaban al aire libre, en casetas o directamente en el suelo; existían también algunas pocas tiendas. Todo en una misma parcela, pero con cierto desorden que daba un aspecto bohemio, excéntrico y ecléctico.

Actualmente Los Encantes están ubicados muy cerca del lugar anterior, pero en un espacio techado de dos plantas. La cubierta por su parte interna está realizada con placas de espejo sustentadas por columnas que conforman diferentes galerías.



En la zona más próxima al exterior se sitúan las tiendas y restaurantes. Estas tiendas venden desde griferías, muebles, bicicletas, lámparas, anticuarios, sanitarios, artículos de ferretería, menaje y mercería.

Estas fotos son de una tienda de telas maravillosas.






En las galerías interiores se pueden encontrar puestos de ropa, zapatos, telas, antigüedades, ferretería, recambios de coches, motos y bicicletas, libros, revistas, comics, vinilos, pequeños electrodomésticos y un infinito número de artículos que si vas con ganas pueden invitar a la búsqueda, aunque creo que muchas veces será infructuosa.

No he conocido Los  Encantes originales y seguro que como indica su nombre, debía tratarse de un lugar de sorpresa, de pequeños tesoros y sobre todo lleno de encanto.

Ahora y salvo escasas excepciones se acerca más a los mercadillos domingueros de cualquier ciudad que a esos otros lugares de venta de objetos antiguos, con magia y encanto.

Los encajes, la mercería antigua, las telas y retales, los cristales y porcelanas, las máquinas de coser y de escribir, las cámaras de fotos, las muñecas y las lámparas. Y tantos otros objetos difíciles de encontrar, pero que en ocasiones, hasta en estos modernos Encantes pueden aparecer.


Cuando llegas en metro, tranvía o andando ya sorprende la próximidad de la torre Agbar, edificio convertido en un emblema más de la ciudad condal.


Y desde esa bienvenida panorámica comenzamos el recorrido.












viernes, 8 de noviembre de 2013

202 - MERCANTIC. EL ENCANTO DE LO VIEJO/ANTIGUO




Este pasado domingo llegamos por tren a San Cugat del Vallès. Allí, muy cerca de Barcelona y a 150 kms. de Francia se creó hace menos de 10 años un mercado permanente de muebles, objetos antiguos y curiosidades.

Se reúnen apróximadamente 90 comerciantes, entre anticuarios, coleccionistas, restauradores, etc., que se sitúan en pequeñas naves, en la calle y en galerías.

El ambiente del domingo era muy agradable, el día soleado invitaba a andar y descubrir pequeños tesoros que, con la pátina  del tiempo y la historia de cada uno de ellos, se convertían en objeto de deseo.

Vida y yo estábamos buscando mobiliario para nuestro proyecto (realidad en breve), así que nos recorrimos el mercadillo enterito, haciendo fotos sin parar.

El artífice del descubrimiento ha sido nuestro amigo C. que fue buscando una cama y volvió con unas estanterías y un sillón.

Se parece al mejor Marché aux Puces del París de los 80'.

Poco más puedo escribir, se que a algunas de mis lectoras esto les va a encantar, así que lo mejor es dejar fotos que les inviten a tomar el primer tren o avión y plantarse aquí.



Estudios para piano de Beyer. Ya los tocaba con 11 años. Mal rollito.


Autora conocida, libro desconocido.


A punto estuve de caer. (En comprarlo, que pecar peco a diario). "De la praderarrrrrr" No he podido contenerme).


La tarlatana es un tejido maravilloso. ¿Lo sabíais?


Y a continuación un local bar/música en vivo/tapeo/librería. ¿Se puede pedir más?



Ropita blanca curiosa. La capita se la veo colocada a una que yo me se. ¿Lo adivinais?



Teléfonos (el verde me encanta), instrumentos musicales, prismáticos para el teatro o binóculos (creo que se llaman). Máquinas de escribir.




Magnífica recreación de muebles de los años 50, dentro del llamado estilo atómico.




Sillas mil.

Del bistró.



El pupitre.








Esas pieles desechadas por vergüenza y sin pudor.



Les petites poupées.




Pequeñas naves/cocheras llenas de tesoros.






Cajas que no falten.



Descubre en la foto a la crepera más auténtica. Con su pequeña y mignone caravana/creperie.


Neveras/fresqueras.


Y maletas (si, sin ruedas).


Y las latitas que había en casa de mis abuelos (maternos).

Cuando un pollo maldice a otro pollo, le dice: "caldito pollo"



Esta barra confesionario.


Precursores de Satchel. 


Le sac.


Un gran domingo.