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jueves, 9 de mayo de 2013

139 - VA DE PERROS Y DE DUEÑAS Y DUEÑOS


Lola es nuestra perrita West Highland White Terrier de nueve meses y que está con nosotras desde que tiene casi dos.

Para mí tener una perrita es algo totalmente nuevo, la responsabiidad que implica, la compañía y el cariño que da, su fidelidad, su inteligencia supongo instinto animal y la cara de felicidad de VIDA cuando la mira, que no deja de sorprenderme y hacerme feliz a mí también.

Pero lo que he descubierto es el amplio campo de conocimiento que se abre ante cualquier dueño o dueña de un perro en el momento de los paseos.
Lola sale de paseo tres o cuatro veces al día y se encuentra en cada uno de sus paseos con una media de tres o cuatro perros, hay veces que incluso más.

Hay dueños que permiten que sus perros se paren a saludar a otros, hay dueños que tiran de sus perros y lo impiden, quizás porque van con prisa o porque no les gusta la confraternización perruna ni tampoco la humana.

Están las señoras que se paran y preguntan por la edad del perrito y te cuentan la del suyo, y sigue la conversación con lo bien que les hace tener la compañía del o de la perrita.
Los consejos sobre la alimentación y la educación. Los halagos sobre lo guapa que es y sobre si es mejor llevarla suelta o atada.


También está otro tema muy controvertido entre las dueñas y dueños, es el celo de las perritas. Si tienes una perrita en celo la sacas a dúo, una va delante controlando que no haya ningún perro cerca y deseoso de convertirse en padre, y la otra va mirando hacia atrás mientras mantiene a la perrita atada en corto. Afortunadamente es un período breve de tiempo y que se da una vez cada seis meses, porque si no terminas convirtiéndote en una policía secreta antiperros machos con ganas de sexo.

Y bueno, también está el momento cena, comida, café o copa con amigos y amigas que también son dueñas y dueños de perritos y perritas.
Se enseñan fotos en los móviles, se habla también de las gracias que hacen, de su educación, alimentación y salud, sobre la posición siempre encontrada de perro comprado frente a perro recogido de la perrera, sobre la esterilización o no y solo nos falta discutir sobre la universidad a la que la enviaremos cuando crezca.


Yo antes de ser copropietaria de Lola me reía de todas estas cosas, no las entendía, pero ahora me veo muchas veces participando de ellas, y la verdad es que no me gusta que el tema perruno monopolice mi vida y mis conversaciones, pero es imposible no verse inmersa muchas veces en ello, porque teniendo una perrita tan linda no puedo abstraerme del tema.


Sin ir más lejos puedo contar que Lola es teleadicta, mira atentamente la televisión y cuando hay imágenes de animales se acerca atenta a la pantalla y cuando desaparece da la vuelta alrededor del televisor buscando al toro, gato, león o cocodrilo de turno.
No he podido resistirme a contar esta gracia de Lola, que espero vaya cogiéndole gusto a la lectura porque nada me gustaría más que la princesa de la casa esté bien preparada para su futuro. Nos esforzamos en potenciar su autoestima y en que conozca el mundo.


martes, 23 de octubre de 2012

88 - LOLA NO PASEARÁ SOLA POR BARCELONA




Hace ya casi un mes que mi novia y yo hemos adoptado una perrita, y aunque  nunca he estado especialmente predispuesta a tener animales, me siento feliz de tenerla en nuestras vidas.
No ha sido sencillo el dilema sobre comprarla o recogerla en algún albergue de animales abandonados.
El espacio disponible en casa, era un condicionante importante para la elección, ya que sobre todo queremos que ella esté cómoda y feliz, en un sitio adecuado y agradable.
Y si, la compramos.
A pesar de nuestras iniciales pretensiones de acoger a un animalito que necesitara un hogar por haber sido abandonado. Nuestra perrita también necesitaba un hogar y sobre todo nosotras la necesitábamos a ella.
Yo, que soy madre puedo decir que no es comparable en absoluto el sentimiento que se tiene por los hijos al que se tiene por un animal, por muy querido que sea; pero he de reconocer que mi "inicio canino" me está resultando sorprendente. La cuido porque la siento indefensa, me río porque no para quieta, es traviesa, inquieta, alegre, cariñosa, fiel, divertida, mimosa y sobre todo cuando miro los ojos y la cara de mi novia, se que hemos tomado una decisión importantísima y adecuada.
Lola, se llama así, ha pasado a ser un miembro más de nuestra familia y nos acompañará en esta nueva y prometedora etapa de nuestras vidas.