La casualidad ha querido que justamente hoy que me he empadronado en Barcelona y que me he matriculado en un curso de catalán básico, el ministro de educación Wert haya decidido que en las Comunidades Autónomas se deje de impartir la lengua propia de cada uno de estos países que cuentan con una cultura propia y cuyo idioma conforma junto con otras múltiples características la idiosincrasia y el ser de cada uno/a de los/as ciudadanos/as nacidos/as en estas naciones denostadas por querer preservar su pasado y su presente para que forme parte de su futuro.
Quienes dicen que esto preservará la libertad de los padres para elegir en que cultura quieren que se formen sus hijos, no parecen pensar que los niños y las niñas forman parte del pueblo, de la sociedad en la que viven, independientemente de donde hayan nacido ellos/as o sus padres y madres.
En los años 80 viví un año en París, y una de las cosas que más me sorprendían era que muchos de los españoles que habían emigrado allí después de la guerra civil española no hablaban ni una palabra de francés, se dedicaban sobre todo a la hostelería y atendían sus negocios con un chapurreado de "espanfran" que solo entendían ellos y los clientes españoles coetáneos y en una situación similar.
Acaso no es simple llegar a pensar que si emigro, que si me instalo en un lugar en el que existe una cultura diferente y con un idioma que la conforma, debo sentirme obligada a abrazar esa cultura sin olvidar la propia, pero con la generosidad de entender e integrarme para conocer todo lo nuevo que no hará más que enriquecerme.
Cuánto daño hace el relativismo cultural, que no es otra cosa que el fundamento de la xenofobia.
Wert no está haciendo otra cosa que recortar el derecho de las familias y de los ciudadanos y ciudadanas a preservar y a poder educar a sus hijos e hijas en la propia cultura a la que pertenecen.
En manos de quién está la Educación. Wert entiende realmente el concepto de cultura, tal como lo hace la sociología. Todos/as somos cultos/as porque pertenecemos a una cultura y es la Educación la encargada de hacernos conocer y entender esa cultura de la que somos parte activa y decisiva.




