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jueves, 23 de agosto de 2018

437.- TÚ ME ACOSTUMBRASTE.






Que no, que no es este un post de amor ni de desamor, ni nada que se le parezca, aunque quizás un poquito si. Porque de lo que vengo a escribir hoy es de boleros. ¿Y hay algo más romántico que un bolero?

Cómo diría una de mis hijas, ¡cuánto daño ha hecho y sigue haciendo el amor romántico! fruto del patriarcado y a menudo machista. Ya sabéis, infantilización de la mujer, paternalismo, cosificación, y tantos factores que siempre llevan al mismo sitio.

Pero, los boleros me gustan, nadie es perfecta.

Y se me ocurrió hacer una pequeña lista de canciones de este género, que puedes escucharlas principalmente en dos situaciones.

Una de ellas es cuando estás así como toda motivada, cenita romántica en casa, con velas, sin ajos ni cebolla ni arroz negro. Comidita sana, que no deje restos en los dientes ni en el aliento. Y si no, pues no coméis, un vinito blanco seco y poco ácido, que el tinto puede manchar.




Pues eso, que te pones esta selección de boleros y a bailar se ha dicho, pegaditas o pegaditos, con la puerta del dormitorio abierta, si llegáis, que si no, hay que tener el sofá preparado con cojines y alguna mantita que lo cubra.




Y si vuestra historia es otra, estáis con ganas de llorar, gritar y más solas que la una. Pués os preparáis una cena individual y abundante, con lo que os dé la gana. Chucherías varias, vino tinto, hamburguesa, pizza o sushi si os va más lo oriental. Unos macarrons de Ladurée o un merengue de la pastelería de la esquina. 

Y a llorar como si no hubiera un mañana, gritar y cantar con voz de Chabela Vargas con varios tequilas encima. Cuidado con los vecinos, no vayan a llamar a la policía y se monte el cirio padre o madre.

Bueno, después de estas instrucciones que espero os sean útiles, aquí va la lista, que si tenéis Spotify, podéis localizarla enterita aquí.


Como veréis y escucharéis, me encanta Natalia Lafourcade y también me gusta mucho escuchar cantar boleros a Pedro Guerra, Luz Casal y me sorprende mucho Xandra Garsem.




Ahora a bailar o a llorar. 

Gracias por leerme y espero vuestros comentarios.





jueves, 25 de octubre de 2012

89 - CONTIGO SIEMPRE ES DIVERTIDO



El amor, el sexo, la comunicación..., todo eso está muy bien, es vital y fundamental para el buen funcionamiento de una pareja. Pero no podemos olvidar algo sin lo cual todo lo anterior puede no servir de nada por muy bien que vaya: EL HUMOR.

Porque, no nos engañemos, sin diversión las relaciones terminan muriendo de aburrimiento, y como dice una canción que ahora escucho mucho, "no estoy cansada de la vida, más bien es que estoy aburrida", y todos esos bostezos, aburrimientos, apatías y silencios incómodos anuncian irrevocablemente el principio del fin o el mismo fin precipitado.

Afortunadamente mi VIDA y yo consideramos necesario y obligatorio alimentar nuestra relación de risa y humor, porque eso es lo que amalgamará todos los demás ingredientes y la hará fuerte, sólida y cómplice.

Reir mientras hacemos el amor, durante el desayuno, viendo un programita de esos que nos gustan, en la cama antes de quedarnos dormidas, viendo una película ligerita, comiendo en un restaurante..., miles de momentos.

Tantos instantes y situaciones que conforman nuestra vida y que sin risa no tendrían importancia ni quedarían grabados en nuestra memoria. Todo ello no significa que nos dediquemos a pasar el día desovariadas y entregadas al dolce far cachondeo.

Quien no haya sufrido una pena en su vida no es de este mundo, quien más quien menos tiene marcas que el dolor ha dejado a lo largo del tiempo, pérdidas insustituibles y problemas no resueltos.

Pero como dicen que no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista, como también sabemos que por vivir felices y alegres no podemos sentirnos culpables por quien ya no puede hacerlo, y sobre todo, porque quien nos ha querido y ya no está y quien nos quiere, solo podría y puede desear vernos reir a carcajadas, dejándonos llevar por la felicidad y la tranquilidad de hacer lo correcto.


Y bueno, situadas ya en este tema, creo que la lista que cada persona puede elaborar sobre situaciones divertidas, cómicas y/o desternillantes puede ser interminable y desde luego dependerá mucho del particular sentido del humor de cada una.

Esta lista mía no es una burla hacia otros/as, se trata en muchos casos de situaciones vividas directamente por mí o por personas muy cercanas. Y si, algunas pasaban por allí y no se sus nombres.


  • Ir corriendo al aeropuerto, superando en mucho el límite de velocidad, con la novia al lado llorando por la despedida, entrar derrapando en el parking y al llegar al mostrador pensando que el vuelo está cerrado te dicen que no tienes el vuelo para ese día, que es al día siguiente.
  • Estar en "Les deux Magots" en Paris, el camarero no hace ni caso cuando le pides la cuenta y después de más de media hora firmas el comprobante de la tarjeta así: queleden.
  • Salir corriendo de casa y ya en la calle darte cuenta que no llevas bragas.
  • Teñirte el pelo en casa debido a la crisis y que se rompan los guantes y se te queden durante cuatro días los dedos de color azul marino.
  • Tener los síntomas de la menopausia a dúo, y en un ataque de calor no puedes parar de reírte.
  • Que la más fea de la fiesta se quede semidesnuda mientras te dice que le recuerdas a su antigua pareja.
  • Descubrir pasados los 40 los beneficios del calimocho.
  • Tena lady.
  • Estar las dos en un bar, pero en esquinas diferentes y alejadas y solo con un cruce de miradas no poder parar de reir sabiendo además el motivo.
  • Que me digan que llevo extensiones en el pelo, a mi¡¡¡¡¡¡¡
  • Ir a un Parque Acuático en agosto con anginas.
  • Disfrutar de la danza contemporánea, arte para la cual tiene dotes innatas tu mejor amigo.
  • Entender todas las connotaciones y acepciones de la palabra cabina.
  • Ir a comer comida de esa que te pone gorda gorda.
  • Ostras sin parar.
  • Dormir en la calle para conseguir plaza en un curso.
  • Cocinar y hablar sin parar.
  • Descubrir la fructosa para los postres y prepararlos y comerlos en los sitios menos convencionales.
En fin, que yo sin reir no puedo estar, y cuando deje de hacerlo, malo, malo, malo. Será que me habré muerto.