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sábado, 8 de diciembre de 2018

486.- REGALOS DIFERENTES.


Durante este puente, entre la Constitución y la Inmaculada, bastante vapuleadas las dos, por cierto, quien más y quien menos, se ha dedicado a realizar compras para la Navidad, regalos, adornos, comida y bebida.

Y se me ha ocurrido escribir un par de post's al respecto.

Voy a comenzar por el tema de los regalos, y es que es una auténtica lata recibir todos los años el mismo perfume, los calcetines, las medias, el pijama o el jersey con un reno de Papá Noel o los copos de nieve. Y es que antes, hace unos pocos/bastantes años, los regalos para la Nochebuena se limitaban a un detallito y lo grande era para Reyes. Con lo cual el plazo para comprar era mayor y el gasto menor, ya que ahora no se ha dejado una cosa por la otra, sino que se duplica.


Y dejando de lado el tema económico, no por poco importante, sino porque me rindo.

 Acertar es difícil, porque todas y todos tenemos de todo. (Cierto que hay quien no tiene de nada), pero me estoy refiriendo a un círculo cercano a mi.

No nadamos en la abundancia, pero vivimos bien.

Y a lo que iba, que ninguna tiene necesidad de algo de lo que carezca y no pueda comprárselo. No. Y ya sé que los regalos no tienen porqué obedecer a una necesidad y la cubrimos así. El regalo debe ser un capricho, un lujo, un antojo. Y todo ello nada tiene que ver con el precio. Es subjetivo.

Cuando  yo digo capricho, me refiero a la caja de ostras. El lujo a una botella de Tattinger y el antojo a unas gildas.

Eso yo, que hay quien tiene otras miradas y deseos.

Me estoy yendo mucho por las ramas, y no es lo que yo quería contar aquí.

Os propongo doce ideas de regalos diferentes y que no son lo habitual, pero así quedamos muy originales, nos salimos del mundo "Amancio", del libro con el que nunca acertamos y del perfume que ya lo compramos nosotras en rebajas.


Todos los regalos que propongo, tienen en común, que deben ser consumidos pronto, y que darán gran placer a quien los reciba, porque, eso si, aseguraros de que son de su gusto. Indirectamente, no hace falta ser explícita.



1.- Suscripción a Netflix o puedes compartir la que tienes.

2.- Playlist en Spotify. No importa que no seas cliente premium. Pero una lista currada, con canciones del gusto del regalado. Lo de los mensajes subliminales en las canciones, esos que sólo entiendes tú, déjalo para otra ocasión.
Por si no tenéis tiempo y los gustos coinciden con los míos, os dejo un enlace aquí.

3.- Una botella de aceite de oliva extra vírgen, prensado en frío. De las buenas buenas.
Esto es un regalazo, os lo digo yo, que lo hice el año pasado y fue muy bien recibida.

4.- Una cesta de frutas. Mezcla las de temporada con otras tropicales y exóticas. Piña, mango, pitaya, cerezas, fresas, naranjas, peras y limas. Lo envuelves en celofán, pones unos adornos navideños bonitos (he dicho bonitos y finos también, nada de espumillón y minibolas de colores).  No pongáis kiwi.
Y una tarjeta hecha por ti.


5.- Una caja de ostras francesas. Lo de francesas es porque son las mejores y las más fácil de encontrar aquí. (Lo siento por las gallegas, aunque no mucho). Y por favor, imprescindible acompañar el regalo con el abridor, que si no hay riesgo de accidente.
Con esto quedarás rebien, y con suerte alcanzas a alguna.




6.- Vainilla y canela. Si, te vas a un mercado o a una tienda especializada en especias de calidad y compras vainas de Vainilla de Madagascar y canela en rama. Preparas unos atadillos con cordel auténtico, y los pones por separado en dos cajitas bonitas, sobre papel de seda en tonos marrones o dorados, las envuelves juntas. Y quedarás divinamente exótica y cálida.caviar, 

7.- Caviar. Si, vale, ya sé que es carísimo. Pero puedes preparar una cajita delicatessen, que te saldrá infinitamente más barata, y aunque no es comparable con una latita de caviar beluga, nos hacemos un apaño.


Bote de cristal de huevas de salmón, de esas que explotan deliciosamente en la boca, al presionarlas con la lengua bajo el paladar. Resulta hasta sensual.


Una lata de buenos berberechos, muy buenos. Espinaler o Cuca.


Una botella de vermut "Bertsolari", que con ese nombre tan vasco, es de Reus, como los mejores.


8.- Vino. Y aquí os lo dejo a vuestra elección. Porque mi próximo post será sobre bebidas recomendadas para estas fiestas, y otras. Sólo os adelanto, que esta vez mis preferencias estarán por Catalunya, Asturias y El Bierzo.


9.- Cava catalán. Por supuesto y sin duda. De pequeñas bodegas que os van a sorprender, o de otras más conocidas, que siempre son un seguro de bienquedismo.


10.- Anchoas. Tienen que ser calibre "00" y de Santoña. Bueno, las de La Scala también.


11.- Azafrán. Si una cajita de azafrán, del bueno, de La Mancha. Es oro.

12.- Un monólogo. Si. Mejor cómico que triste. Algo que tenga que ver contigo y con la gente con la que cenarás o comerás en Nochebuena y Navidad. Mejor no tocar el tema político, ni la religión, ni el fútbol.
Pero si lo que quieres es librarte para siempre de estos compromisos, pues a dar por culo un poquito a cada uno/a de los/as asistentes. 
Este regalo, siempre tiene que ir acompañado por algo tangible, comible y/o bebible.

Y hasta aquí con los regalitos. Que dan mucha felicidad a quien los recibe, pero también a quien los prepara.

Y siempre, siempre llevad algo a la casa de quienes os inviten. 

Si tenéis otras ideas, compartidlas por favor.






lunes, 18 de noviembre de 2013

205 - RETOS, SORTEOS, CONCURSOS

Ha llegado la hora de reconocer públicamente que tengo una adicción a presentarme a concursos, retos y sorteos. De toda clase, pero sobre todo los relacionados con la gastronomía.
Aquí ya explicaba mi participación en uno de estos retos, pidiendo vuestros votos.
Pero entre tanto, he participado en otro

Los tres ingredientes eran ostras, pescado y bogavante.





Las recetas propuestas por mí fueron:

1º Ostras vivas con espuma de cítricos (pomelo rosa, limón y lima).

2º Ceviche con zumo de lima, leche de coco, pepino y jengibre.

3º Bogavante en salsa americana.

Hoy me han comunicado que he ganado, y el premio ha sido una cena para dos en el 

Restaurante Dos Torres de Barcelona.

Y, he ganado...

Estoy más feliz que una perdiz, y la semana que viene nos vamos VIDA y yo, a disfrutar de nuestra cena.

Ya os contaré y enseñaré fotos del acontecimiento.

Y podeis seguir votándome en este enlace:


jueves, 25 de octubre de 2012

89 - CONTIGO SIEMPRE ES DIVERTIDO



El amor, el sexo, la comunicación..., todo eso está muy bien, es vital y fundamental para el buen funcionamiento de una pareja. Pero no podemos olvidar algo sin lo cual todo lo anterior puede no servir de nada por muy bien que vaya: EL HUMOR.

Porque, no nos engañemos, sin diversión las relaciones terminan muriendo de aburrimiento, y como dice una canción que ahora escucho mucho, "no estoy cansada de la vida, más bien es que estoy aburrida", y todos esos bostezos, aburrimientos, apatías y silencios incómodos anuncian irrevocablemente el principio del fin o el mismo fin precipitado.

Afortunadamente mi VIDA y yo consideramos necesario y obligatorio alimentar nuestra relación de risa y humor, porque eso es lo que amalgamará todos los demás ingredientes y la hará fuerte, sólida y cómplice.

Reir mientras hacemos el amor, durante el desayuno, viendo un programita de esos que nos gustan, en la cama antes de quedarnos dormidas, viendo una película ligerita, comiendo en un restaurante..., miles de momentos.

Tantos instantes y situaciones que conforman nuestra vida y que sin risa no tendrían importancia ni quedarían grabados en nuestra memoria. Todo ello no significa que nos dediquemos a pasar el día desovariadas y entregadas al dolce far cachondeo.

Quien no haya sufrido una pena en su vida no es de este mundo, quien más quien menos tiene marcas que el dolor ha dejado a lo largo del tiempo, pérdidas insustituibles y problemas no resueltos.

Pero como dicen que no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista, como también sabemos que por vivir felices y alegres no podemos sentirnos culpables por quien ya no puede hacerlo, y sobre todo, porque quien nos ha querido y ya no está y quien nos quiere, solo podría y puede desear vernos reir a carcajadas, dejándonos llevar por la felicidad y la tranquilidad de hacer lo correcto.


Y bueno, situadas ya en este tema, creo que la lista que cada persona puede elaborar sobre situaciones divertidas, cómicas y/o desternillantes puede ser interminable y desde luego dependerá mucho del particular sentido del humor de cada una.

Esta lista mía no es una burla hacia otros/as, se trata en muchos casos de situaciones vividas directamente por mí o por personas muy cercanas. Y si, algunas pasaban por allí y no se sus nombres.


  • Ir corriendo al aeropuerto, superando en mucho el límite de velocidad, con la novia al lado llorando por la despedida, entrar derrapando en el parking y al llegar al mostrador pensando que el vuelo está cerrado te dicen que no tienes el vuelo para ese día, que es al día siguiente.
  • Estar en "Les deux Magots" en Paris, el camarero no hace ni caso cuando le pides la cuenta y después de más de media hora firmas el comprobante de la tarjeta así: queleden.
  • Salir corriendo de casa y ya en la calle darte cuenta que no llevas bragas.
  • Teñirte el pelo en casa debido a la crisis y que se rompan los guantes y se te queden durante cuatro días los dedos de color azul marino.
  • Tener los síntomas de la menopausia a dúo, y en un ataque de calor no puedes parar de reírte.
  • Que la más fea de la fiesta se quede semidesnuda mientras te dice que le recuerdas a su antigua pareja.
  • Descubrir pasados los 40 los beneficios del calimocho.
  • Tena lady.
  • Estar las dos en un bar, pero en esquinas diferentes y alejadas y solo con un cruce de miradas no poder parar de reir sabiendo además el motivo.
  • Que me digan que llevo extensiones en el pelo, a mi¡¡¡¡¡¡¡
  • Ir a un Parque Acuático en agosto con anginas.
  • Disfrutar de la danza contemporánea, arte para la cual tiene dotes innatas tu mejor amigo.
  • Entender todas las connotaciones y acepciones de la palabra cabina.
  • Ir a comer comida de esa que te pone gorda gorda.
  • Ostras sin parar.
  • Dormir en la calle para conseguir plaza en un curso.
  • Cocinar y hablar sin parar.
  • Descubrir la fructosa para los postres y prepararlos y comerlos en los sitios menos convencionales.
En fin, que yo sin reir no puedo estar, y cuando deje de hacerlo, malo, malo, malo. Será que me habré muerto.