Parece que ahora todo lo que tiene unos años, huele a naftalina, está desgastado y nos recuerda la moda de los 50, 60, 70 e incluso 80 (hombreras incluidas) se denomina retro y/o vintage.
Y no es que a mí me moleste que la moderna de turno te cuente que ese vestidillo con estampado de liebres y chorreras se lo ha comprado en "Le Marché aux Puces" de la Porte de Clignancourt en París.
Pero claro, es que después me encuentro el mismo "dress vintage" en el puesto del pasillo central del mercadillo del puerto, en tallas xs, s, m, l, xl y xxl. Todo muy glocalizado para que cualquiera vaya vintage.
Y claro, el disfraz no es más que un modelo horterilla, de tela plasticosa que como sudes hueles que da pena.
Ayyy, aquellos trajes de falda y chaqueta de "Carena" de mi abuela Lola, aquellos bolsos igualitos igualitos que los de la reina de Inglaterra..., dónde habrán ido a parar.
Eso si que es vintage, si lo pillara...
A mi hay cositas que me llevan de nuevo a cuando era pequeña y en ocasiones feliz. Cosas que ya no hay, que solo perviven en nuestras memorias o en las casas de nuestras abuelas y madres.
Las vajillas "Duralex", todo un clásico que aún perviven en las segundas residencias de algunos/as. A mi me recuerdan a comidas que me daban mucho asco.
Y por último estos dos vestidos que me los compré en Madrid en la tienda "Carmen Guapa", muy cerca del rastro, que no son vintage porque están diseñados y confeccionados la pasada temporada, pero que tienen cierto aire años 50. Me encantan.






