Por fin la he visto y ha respondido con creces a mis expectativas.
La verdadera historia de la pareja de pintores daneses Einar (después Lilly Elbe) y Gerda Wegener, en la que Einar descubre que es una mujer y decide reasignar su anatomía.
Con un trato perfecto de la transexualidad, con el vocabulario y las expresiones correctas en un tema tan delicado y con unas actrices y actores completamente creíbles en sus interpretaciones.
Es también una historia de amor maravillosa, llena de generosidad, comunicación, talento y empatía.
No es nada fácil tratar este tema con corrección y sin caer en estereotipos discriminatorios, no obstante hay que tener muy en cuenta que no es lo mismo ser transexual en un contexto socioeconómico alto que bajo y tampoco lo es serlo en un grupo de iguales y familia abiertos y con los suficientes conocimientos para poder abordar esta circunstancia.
La falta de recursos económicos, sociales y educativos llevan inevitablemente al rechazo de lo desconocido y en muchas ocasiones a la temible transfobia que desgraciadamente en bastantes casos acaba con el suicidio de las víctimas del odio.
Fotografía de la auténtica Lilly Elbe en 1930.

