El jueves decidimos adentrarnos en el apasionante mundo del cerdo.
Todo ello en forma de nuevo restaurante, con local decorado con buen gusto, y en nuestro mismo barrio, El Born.
Y como esta sección se debe y yo misma me debo a mi público, tengo que ser sincera y comentar que vaya desilusión de cerdito, una pena en toda regla, un desastre gastronómico por el que desde luego no vale la pena ir a ver las bonitas paredes de piedra, las mesas y la barra de pino tratado (regularmente tratado), los azulejos blancos de la zona de grifos de cerveza en formas de armas para descuartizar cerdos y el omnipresente cerdo colgado del techo.
El restaurante pertenece al grupo Sagardi, que es como una franquicia que abarca varios restaurantes de diferente nombre y ubicados todos en zonas muy turísticas, forma parte de la dirección de este último fichaje del grupo, uno de los músicos del grupo SAU, famosos por la canción "Boig per tu", que ha cedido el nombre para dar mayor bagage a la simple palabra PORK.
Comentan que el cocinero es un antiguo estrella Michelín, pero yo es que no me puedo creer este punto, visto lo servido y comido.
De entrante pedimos un caldo de verduras, un caldo de ibéricos con verduritas y una judías del ganxet.
El caldo de verduras era como de hospital de pago, el de íbéricos estaba salado y con un gusto sospechosamente parecido al Bovril, además de flotar en él trocitos de piel de PORK, que no se sabía muy bien si se habían caído por equivocación, o el platito está pensado y diseñado así.
Las judías del ganxet posiblemente de tarro, lavaditas y guisadas en su propio juguillo, de pena, insípidas y tirando a durillas.
De guarnición para las carnes que pedimos, hubo un decente gratén de patatas (hay que ser muy malo para que salga mal), un par de peras al horno (según C., lo mejor de todo).
Las carnes, ayyyyyyyy, las carnes. Difícil de pedir viendo la carta, porque no queda demasiado claro si pides cabeza de lomo o cabeza de PORK. Finalmente optamos por unas costillas y por la cabeza de lomo. La presentación en una bandejita de aluminio, con un papelillo blanco encima no la acabo de comprender.
La carne presentaba una suerte de ¿aliño, majado, adobo? que nos dijeron era paprika y eneldo. ¿Alguien puede explicarme que pintan estas especias en un restaurante que vende el PORK como producto español tradicional?
El queso Stilton que pedimos de postre estaba muy bueno, aunque olvidaron apartar la primera loncha más seca que el resto.
Tomamos un vino tinto argentino de uva Malbec que estaba buenísimo, dentro de una corta y poco acertada carta, repleta eso si de cavas y champagnes, pero con cuatro blancos y cuatro tintos.
La cerveza (jajajaja), sólo venden cerveza natural que se ha puesto muy de moda y de la que tienen 5 grifos para la misma. Bien, no tengo nada en contra de este tipo de cerveza, pero en pro de la exclusividad exigida por la marca cervecera, se puede ir en contra de la libre elección del cliente de otro producto que puede ser más de su agrado.
Imaginad llegar a un bar y que solo vendan combinados preparados con leche, ginmilk, cubamilk, cosmomilk, margaritamilk, etc.
Diversificar para satisfacer a más.
Capítulo aparte merece el tema del personal, que aunque correcto se nota y mucho la impronta de una franquicia que restringe la personalidad y flexibilidad en el trato al cliente.
En conclusión, si eres mucho de perita en dulce, vete. Si lo que buscas es una carne de cerdo preparada de forma tradicional, mejor no vayas.
En la carta llaman al horno I rational, ¿será todo por eso?