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domingo, 29 de diciembre de 2013

217 - CRÍTICA RESTAURANTE. PORK BOIG PER TU


El jueves decidimos adentrarnos en el apasionante mundo del cerdo. 

Todo ello en forma de nuevo restaurante, con local decorado con buen gusto, y en nuestro mismo barrio, El Born.



Y como esta sección se debe y yo misma me debo a mi público, tengo que ser sincera y comentar que vaya desilusión de cerdito, una pena en toda regla, un desastre gastronómico por el que desde luego no vale la pena ir a ver las bonitas paredes de piedra, las mesas y la barra de pino tratado (regularmente tratado), los azulejos blancos de la zona de grifos de cerveza en formas de armas para descuartizar cerdos y el omnipresente cerdo colgado del techo.

El restaurante pertenece al grupo Sagardi, que es como una franquicia que abarca varios restaurantes de diferente nombre y ubicados todos en zonas muy turísticas, forma parte de la dirección de este último fichaje del grupo, uno de los músicos del grupo SAU, famosos por la canción "Boig per tu", que ha cedido el nombre para dar mayor bagage a la simple palabra PORK.

Comentan que el cocinero es un antiguo estrella Michelín, pero yo es que no me puedo creer este punto, visto lo servido y comido.

De entrante pedimos un caldo de verduras, un caldo de ibéricos con verduritas y una judías del ganxet.




El caldo de verduras era como de hospital de pago, el de íbéricos estaba salado y con un gusto sospechosamente parecido al Bovril, además de flotar en él trocitos de piel de PORK, que no se sabía muy bien si se habían caído por equivocación, o el platito está pensado y diseñado así. 

Las judías del ganxet posiblemente de tarro, lavaditas y guisadas en su propio juguillo, de pena, insípidas y tirando a durillas. 

De guarnición para las carnes que pedimos, hubo un decente gratén de patatas (hay que ser muy malo para que salga mal), un par de peras al horno (según C., lo mejor de todo).




Las carnes, ayyyyyyyy, las carnes. Difícil de pedir viendo la carta, porque no queda demasiado claro si pides cabeza de lomo o cabeza de PORK. Finalmente optamos por unas costillas y por la cabeza de lomo. La presentación en una bandejita de aluminio, con un papelillo blanco encima no la acabo de comprender.


La carne presentaba una suerte de ¿aliño, majado, adobo? que nos dijeron era paprika y eneldo.  ¿Alguien puede explicarme que pintan estas especias en un restaurante que vende el PORK como producto español tradicional?

El queso Stilton que pedimos de postre estaba muy bueno, aunque olvidaron apartar la primera loncha más seca que el resto.


Tomamos un vino tinto argentino de uva Malbec que estaba buenísimo, dentro de una corta y poco acertada carta, repleta eso si de cavas y champagnes, pero con cuatro blancos y cuatro tintos.



La cerveza (jajajaja), sólo venden cerveza natural que se ha puesto muy de moda y de la que tienen 5 grifos para la misma. Bien, no tengo nada en contra de este tipo de cerveza, pero en pro de la exclusividad exigida por la marca cervecera, se puede ir en contra de la libre elección del cliente de otro producto que puede ser más de su agrado.
Imaginad llegar a un bar y que solo vendan combinados preparados con leche, ginmilk, cubamilk, cosmomilk, margaritamilk, etc.
Diversificar para satisfacer a más.



Capítulo aparte merece el tema del personal, que aunque correcto se nota y mucho la impronta de una franquicia que restringe la personalidad y flexibilidad en el trato al cliente.

En conclusión, si eres mucho de perita en dulce, vete. Si lo que buscas es una carne de cerdo preparada de forma tradicional, mejor no vayas. 

En la carta llaman al horno I rational, ¿será todo por eso?







domingo, 9 de junio de 2013

153 - GUÍA RESTAURANTES (I)



Ya había anunciado que VIDA y yo iríamos haciendo algunas críticas y reseñas de restaurantes en los que hemos estado.

Muchas veces comentamos entre nosotras que un trabajo que nos encantaría sería el de críticas gastronómicas, para alguna Guía importante o menos, pero que tuviéramos la opción de visitar locales de restauración y poder después dar nuestras opiniones.








De momento solo podemos plasmarlo en el blog, y me conformo con ello, me parece una buena plataforma, nos divierte y además facilitamos información fiable, ya que una cosa es cierta, nuestra experiencia gastronómica y culinaria es alta y amplia.

Hoy narramos nuestra experiencia en el Restaurante Llamber de Barcelona.




Autodenominado como "Taberna gastronómica" y con una filosofía, descrita en su web,como de sostenibilidad gastronómica y sostenimiento en los precios. También destacan como máximas la calidad del producto y el buen servicio.

Todas esas ideas son extrapolables a cualquier casa de comidas que se precie de serlo, cualquier lugar en donde se preparen y sirvan alimentos debe fundamentarse en la calidad del producto que se elabora, el buen servicio y por supuesto un precio ajustado. Es el ideario que debería ser de obligado cumplimiento en cualquier negocio de este tipo.

Cenamos en el Llamber el sábado por la noche, estaba lleno y tuvimos que esperar media hora apróximadamente en la barra. Nos quedamos con la boca abierta viendo como el coctelero preparaba una copa tras otra de mojitos, daikiris y otros que ni idea de como se llaman. Tienen una pizarra con todos los tipos de cócteles que preparan, los clásicos y los nuevos de propia creación.

Ya en la mesa y después de ver la carta, nada sorprendente, decidimos pedir unas ostras cuyo origen era Asturias, croquetas de jamón, buñuelos de bacalao y entrecôte de vaca vieja a la brasa. Acabamos con una tabla de quesos asturianos y catalanes.

Las ostras estaban frescas y correctas, como no puede ser de otra manera con este tipo de molusco.

Las croquetas y los buñuelos bien, sencillos.

El entrecôte venía sobre un rejilla doblada simulando una parrilla y con las brasas debajo, que eran trozos de yuca envueltos en un caolín comestible.





La carne no estaba mal, de hecho el punto era justo el que habíamos pedido, pero no era de una res vieja, la carne de viejo o de vaca vieja tiene una grasa con un inconfundible color amarillo y su tamaño es mayor. En la carta ponía que el peso era de 300 grs, y aunque no lo pesamos, a ojo se podía apreciar que no llegaba.

El tema de la yuca es harina de otro costal, el caolín es un polvo blanco utilizado en la fabricación de porcelanas y aprestos para almidonar, en pequeñas cantidades puede ser comestible, y ha sido utilizado por chefs como Santamaría y Aduriz.

En el Llamber, el resultado del caolín envolviendo los pedazos de yuca no ha sido nada sastisfactorio, la textura es terrosa y nada apetecible su apariencia.

Los quesos estuvieron bien, aunque te asesoran para comer primero los de una zona y después los de la otra, comenzando así dos veces por un queso suave y continuando para acabar con otros más fuertes.




Tienen una extensa carta de vinos que pueden ser consumidos por copas, yo elegí un Ostatu, Rioja tinto, joven y bueno.



La relación calidad precio, no es buena. Evidentemente los productos utilizados son correctos, pero los precios no están en nada ajustados a la calidad de los mismos ni a sus elaboraciones.

El local y la decoración están bien, aunque las mesas altas resultan un poco incómodas si estás mucho rato sentada.

Los mantelitos de papel que ponen a cada comensal, son más propios de un bar de menú a 10 euros, y bien se los podrían ahorrar, u optar por algo de tela.




El resultado final es decepcionante, esperaba mucho más del Llamber, más acorde a la estética del lugar, es otro más de esos locales con muchas ínfulas pero que no llegan a lo que buscamos cuando vamos, a darnos bien de comer.




By Marta y Conchi.