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martes, 19 de junio de 2018

421.- DOCUMENTAL. YES, WE FUCK.


"Yes, We Fuck", es un documental estrenado en España en 2015 y dirigido por Antonio Centeno y Raúl de la Morena.

Desde hace muy poco tiempo ya lo podemos ver completo en Internet.

Derribando mitos y estereotipos sobre las personas con diversidad funcional y con cuerpos y anatomías no normativas.

Todos y todas tenemos diferentes necesidades, pero iguales derechos a satisfacerlas, y de esa manera podemos alcanzar un desarrollo sano y adecuado a cada deseo, a cada faceta y etapa de nuestras vidas.

Muy poco se ha hablado y menos se ha visto, sobre el sexo practicado por personas que no pertenecemos a la heteronormatividad. 

En los últimos 10 años, el cine y las series nos acercan imágenes de sexo entre hombres y entre mujeres, pero no deja de ser ficción. Además de las últimas, y parece que de moda, películas sobre personas transexuales, que nunca están protagonizadas por actrices o actores transexuales, sino por personas cis, que se travisten para interpretar esos papeles. (Existen escasas excepciones).

En cuanto a la visibilidad de la sexualidad de personas con diversidad funcional, es nula, escondida y vergonzante. 

Trabajando con personas con diversidad funcional de tipo cognitivo, he escuchado muchas veces, hablar de adultos y de adultas como de ángeles que no tienen "ese tipo de necesidades". Hombres adultos con un retraso cognitivo severo, tratando de masturbarse con el umbral de una puerta hasta hacerse sangre en sus genitales, y familias negándose a acudir a los servicios de una asistente sexual para que esta persona pudiera obtener placer y de esa forma acceder a los beneficios que transversalmente ofrece el sexo.

En cuanto a la diversidad funcional física, mucha gente se quedó en la "Clarita" de Heidi.

Sé, si no se ha vivido,  que puede resultar complicado imaginar un sexo sin penetración, un sexo no heteronormativo, pero incluso para personas cis heterosexuales, puede resultar de gran ayuda, entender que el sexo está en cada uno de los poros de nuestra piel, el sexo es una  manera de relacionarnos que nos ha de llevar al placer, siempre por diferentes caminos, dependiendo de cada una de nosotras.

En "Yes, We Fuck", entiendo aún más el disparate y lo absurdo del uso de la palabra "normal". Palabra que nos intenta encerrar en un enorme escaparate, en el que nada disturbe, que nada destaque, que todo sea igual, triste y aburrido. 

El miedo a lo diferente es el temor del ignorante de perder posiciones de poder que se le han adjudicado por pertenecer a esa masa inamovible de convencionalismos, de trabajo en serie y de repeticiones de todo lo aprendido. No querer deconstruirse por miedo a no saber armarse de nuevo, convertida en una persona libre.

Paremos y pensemos en el amor, en el amor sin más, en el amor como acto de cuidado propio y de cuidado hacia la persona a la que amamos. Una mano, una pierna, un ojo, una boca, un pie, una vagina, un pene, un ano, una lengua. Todo está bien, absolutamente todo.

Cuando sólo hablamos de follar, todo tiene, debe estarlo también. No hay un sexo, no hay una forma de practicar sexo. Existen tantas maneras como personas, con nuestras manías, nuestras fobias, nuestras filias, nuestros complejos, nuestros cuerpos y nuestras mentes.

Y si, todas follamos y todas queremos hacerlo, o al menos, deberíamos . Para mantener una salud física e intelectual.

"Yes, We Fuck" muestra el sexo puro, el sexo como fuente universal de placer y el sexo como instrumento político. 

Si os interesa, aquí os dejo varios enlaces.





miércoles, 5 de febrero de 2014

231 - LA VIE D' ADÈLE

Al fin pude verla el lunes.


Cuando ves una película de lesbianas pueden ocurrir estas dos cosas, juntas o por separado:
  1. Que el fin de las protagonistas lesbianas esté abocado al drama, al suicidio o al arrepentimiento y se vuelvan heterosexuales enamorándose de un chico guapo, fuerte y prototipo de machito hetero.
  2. Que la película sea de un empalago insufrible en el que los momentos de las relaciones sexuales de la pareja lésbica protagonista solo sean besos, toqueteos, susurros y gemidos a oscuras o bajo las sábanas.
En La Vida de Adèle, no pasa ninguna de estas dos cosas, por ello ya vale la pena verla y digo "la pena", porque son tres horitas de una historia de amor que olvidándonos de que las protagonistas son lesbianas, no es más que la narración del encuentro de dos personas muy jóvenes que se descubren la una a la otra, que maduran juntas, que se conocen, se aman y se dejan.


Amor, sexo, infidelidad. Tres componentes muy habituales en las películas de amor.

A favor de la película, la visión que da sobre la importancia de la visibilidad social de la lesbianidad, en el grupo de iguales, en la familia, en el trabajo...


Y también es de agradecer que por primera vez (fuera del cine pornográfico) se vea sexo entre dos mujeres de una manera completamente explícita y real. Para las lesbianas que se inician en el sexo es un buen manual visual y para las personas curiosas, que no se cortan en preguntar en cómo nos lo montamos, aquí tienen una perfecta introducción al sexo lésbico.



Me alegro de haberla visto porque dentro del activismo lésbico se ha convertido en un referente por lo que he expuesto anteriormente, pero sin duda, cinematográficamente hablando y dejando de lado la lesbianidad, no deja de ser una peliculita de amor con la que reir poco y llorar un poco más.

Palma de Oro 2013 en el festival de Cannes.

jueves, 15 de diciembre de 2011

44 - UN METODO PELIGROSO / A DANGEROUS METHOD




FICHA TÉCNICA:
  • Título original: A Dangerous Method
  • Año: 2011
  • País: Reino Unido
  • Director: David Cronenberg
  • Música: Howard Shore
  • Fotografía: Peter Suschitzky
  • Reparto: Keira Knightley, Viggo Mortensen, Michael Fassbender, Vincent Cassel, Sarah Gadon, Katharina Palm, Christian Serritiello, Andrea Magro, Bjorn Geske, Franziska Arndt, Wladimir Matuchin, Clemens Giebel 
  • Género: Drama / Biográfico


Se trata de una película basada en la relación existente entre los doctores Freud y Jung.
Se conocieron cuando Freud vivía en Viena y Jung trabajaba como médico en un hospital de Suiza para personas con trastornos mentales .
Después de que Jung leyera "La Interpretación de los Sueños" de Sigmund Freud, comenzó a cartearse y reunirse con él en Viena. Se hicieron amigos y Carl Jung se convirtió en un miembro importante del círculo de seguidores más cercano a Freud.
Jung publicó una serie de obras en las que compartía las ideas psicoanalíticas de Freud para explicar diferentes aspectos de las enfermedades mentales graves. Poco después, y así lo describe la película, comienza a cuestionar la excesiva importancia que Freud daba a la motivación sexual. Siete años después de haberse conocido, su diferencia de opiniones desembocó en una ruptura de sus relaciones profesional y personal.
Este es el período que se narra y en el que se destaca la relación que Karl Jung establece con una de sus pacientes, con la que utiliza los métodos psicoanalíticos freudianos, consiguiendo lo que podría parecer un éxito debido al cambio aparente en la conducta de la paciente.




Una mujer joven que relata una serie de episodios de maltrato paterno y que son identificados por ella como desencadenantes de goce sexual, y sin los que,
está convencida, no sería capaz de mantener relaciones sexuales placenteras.
La curiosidad, el afán de estudio de un raro especimen, la sexualidad contenida y el erotismo innegable dan como resultado una relación entre médico paciente.
Una relación que desde el punto de vista freudiano podría considerarse de abuso de poder por parte de la paciente hacia el médico, teniendo en cuenta el complejo de Electra formulado por Freud.
En la relación se establecen pautas masoquistas consentidas.
No voy a revelar el final de la película, pero nadie vuelve al redil cuando la imaginación y el deseo están volando libres.


Aquello que Jung rechaza, se convierte durante un tiempo, en una práctica habitual en las relaciones sexuales que mantiene con la que ha sido su paciente.  El pensamiento dicotómico entre lo que consideraba un trastorno mental y lo que después se transforma en una mera vía de causar placer sexual provoca la duda sobre lo que es bueno y normal y lo malo y anormal.
Aquello que Freud ni siquiera consideraba relevante, suponía para Jung la clave del comportamiento humano, y no es otra cosa que la sociedad en la que cada persona nacemos, nos desarrollamos y morimos.
Aparte del sentimiento de culpa de Jung, como médico que mantiene relaciones con una paciente, como hombre casado que es infiel a su esposa, existe la connotación mucho más íntima del hombre que de alguna manera se siente castrado ante una mujer que necesita de un estímulo diferente al de la penetración para obtener placer sexual e incluso para llegar al orgasmo. No es imprescindible el falo, por el contrario, se hace totalmente prescindible.
Todo ello echa por tierra el complejo de Electra formulado por Freud y que tan negativamente ha influido en la idea que de la mujer tienen muchos hombres. Ese pensamiento freudiano/misógino de que la mujer ansía el pene de su padre y entendiendo el incesto como una aberración, extrapola la idea a cualquier otro hombre.
Los diálogos de la película son densos, pero totalmente recomendable para quien tenga interés por estas teorías y esté interesado/a en el estudio de la psicología, el pensamiento y la sexualidad humana y en como interaccionan estos tres indicadores.