Mostrando entradas con la etiqueta especias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta especias. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de agosto de 2019

523.- AZAFRÁN.



Me gustan las especias, no todas, pero si una enorme mayoría. Quizás sea una contradicción más de las muchas mías, porque odio el curry, cualquiera de ellos, los indios, los thailandeses y si existen más también los odio, alimentariamente hablando.

Lo de los currys se debe a un trauma olfativo de cuando era pequeña e iba a casa de una amiga en la que a cualquier hora olía a curry, y no podía soportar ese olor que me recordaba al sudor de quien ha comido mucha cebolla.

El caso es que es una contradicción, porque los currys son una mezcla eficiente de especias, y seguro que por separado las habré utilizado e ingerido, pero la mezcla no es eficaz para mi sistema límbico.

Debería tener una anosmia selectiva para no enterarme de los currys que puedan cocinarse a mi alrededor.

Me estoy yendo por las ramas.

Comino para el potaje de berros, para el marinado de un atún rojo con otros ingredientes secretos, para el caldo de pescado junto con el cilantro.

Bouquet garni (orégano, tomillo, laurel y romero), para un estofado de ternera.

Pimienta negra para un buen filete a la brasa y para unas fresas marinadas con auténtico vinagre de Módena.

Eneldo para el salmón en cualquiera de sus versiones.

Y podría seguir, pero ahora que ya sabéis que odio el curry y que adoro las especias y cocinar con ellas, sólo me resta decir que de lo que quiero escribir hoy es sobre el azafrán.

Para quienes no cocináis y no tenéis idea de especias, os cuento que el azafrán es conocido como el oro rojo en la gastronomía.

Crocus sativus es la planta más conocida como azafrán, aunque sería más correcto decir de la que se extrae esta maravillosa especia. Es una planta pequeña con florecillas de color malva y cada una de estas flores tiene tres pistilos que se extraen manualmente y son los que reciben el nombre de azafrán.


Su origen es muy antiguo y se ha utilizado como tinte para ropa, aromatizador y en el embalsamamiento de cadáveres. Desde hace algunos siglos, su principal utilidad es la de aromatizar platos dulces y salados y dar un color característico.

Podemos encontrarlo en helados y natillas, arroces y caldos. Para mi es imprescindible en las sopas.



Su precio es muy elevado debido a la dificultad en su recolección que debe ser manual, en una determinada época del año y realizada por personas expertas que no dañen el producto.



El mejor azafrán es el español, cultivado en La Mancha. Hay mucha picaresca con este producto y muchas veces se vende como español, el producido en otros países y que no tiene la misma calidad que el de aquí.


Como recomendaciones deciros que nunca lo compréis molido, porque la mayoría es colorante alimentario que nada tiene que ver con el auténtico.

Un truco para que os cunda más es poner las hebras que vayáis a utilizar sobre la tapa de la olla en la que estéis cocinando y dejarla unos minutos hasta que se seque, a continuación podéis incorporarla a vuestra preparación, dejará más color y mucho más sabor a vuestro plato.

Y como anécdota os cuento que hace un tiempo tuve una vecina búlgara que me contó que se estaba llevando semillas de la planta del azafrán para plantarlas en la finca de sus padres en Bulgaria, había comprado las semillas en La Mancha y ella ya se veía como "la reina del azafrán", así se llamó desde entonces. 


Por último, el valor nutricional y potencial terapéutico parece ser interesante, pero no os dejéis engañar, porque es un producto que se consume en cantidades mínimas, y para conseguir esos beneficios habría que tomar al menos 100 gramos de producto.








miércoles, 13 de noviembre de 2013

204 - CINE GASTRONÓMICO (2)


Tal y como conté aquí, voy a ir publicando una serie de recetas que aparecen en películas en las que se aborda la gastronomía como parte esencial del argumento.

Esta vez le ha tocado a la película "Un toque de canela", película griega del año 2003 en la que se narra la vida de una familia griega antes y después de ser expulsada de Turquía.

El abuelo tiene una tienda de especias en donde el nieto, desde pequeño, aprende a diferenciar aromas, dote que emplea también para cocinar desde muy niño.

La receta que he preparado es la de albóndigas. He investigado para ver si como en otros casos existe, tal y como se preparaban en la película, pero no. En diferentes artículos se habla de albóndigas con canela y salsa de tomate, pero a mí me parece que en la película no le ponen tomate.

Vamos, que he inventado y puedo certificar, y VIDA también, que están exquisitas, suaves, delicadas, exóticas y que me salgo cocinando.
No tengo abuela.

Para 40 albóndigas del tamaño de una canica (boliche) de las grandes:

500 gramos de carne picada (mejor dos veces), me pusieron 20% de cerdo y 80% de ternera.
Ponemos la carne en un bol grande y le añadimos 40 gramos de piñones molidos (en la Thermomix quedan en polvo, perfectos), sal, pimienta negra, un huevo y un toque de canela.
Se forman las bolitas y se pasan por harina.
Después se fríen en aceite de oliva y se dejan escurrir sobre papel  absorbente.
En una olla, mejor si es Le Creuset, se ponen un puerro, una cebolla tierna y una zanahoria, todo picado en juliana, se saltean las verduras con aceite de oliva vírgen y se salpimentan. Se dejan hasta que se ablanden con la olla tapada. 
A continuación se añaden las albóndigas, se flambea con un poco de brandy o cognac y se cubren con caldo.
Se dejan cocer durante 30 mnts.
Yo las acompañé con un arroz basmati.

La cantidad de canela decididla vosotros/as, pero no hay que pasarse, debe notarse en el sabor de la carne como algo tenue, que nos evoque la niñez, pero no el arroz con leche de nuestra abuela.

Cocinar con especias que en nuestra cultura se asocian a los postres y dulces es complicado porque nuestros paladares no están acostumbrados a ello, sin embargo, si somos prudentes en las cantidades, el resultado es delicioso.

Y, sobre todo no pongais más canela en la salsa.

Ya me contaréis.


Ahhhhm y perdonad mi insistencia, pero si no me habeis votado aún podeis hacerlo en este enlace. Muchas gracias.



sábado, 23 de marzo de 2013

114 - UN SÁBADO ESPECIAL POR LO NORMAL


Muy cerca del barrio del Born, dónde vivimos, se encuentra el Mercat de Sta. Caterina. No es tan grande como la Boquería, pero tiene ese encanto de los mercados de barrio, lleno de exquisiteces, verduras y frutas frescas, mariscos, pescados, carnes, casquería, ultramarinos, encurtidos, embutidos, especias, restaurante y terrazas en donde poder degustar lo que se vende en los puestos del mercado.












El mercado es un edificio singular situado en un antiguo convento, el recubrimiento exterior del techo está cubierto de baldosas pintadas en colores vivos.



Alrededor del mercado hay muchas tiendas y  terrazas s que le dan un sabor especial a toda la zona.
Hoy había una pequeña feria en las cuatro calles que rodean la manzana del edificio del mercado, con diferentes puestos de productos artesanales, embutidos, ropa, comida y bebidas de otros países.
Una batucada hacía el recorrido de todo el perímetro que rodea el mercado.
Mucha gente con la sonrisa puesta.
Hoy ha sido de esos sábados que te ponen las pilas y ayudan a ser más feliz.
Y para rematar estupendamente una mañana maravillosa, pues en uno de los puestos había un montón de prendas de la colección del año pasado de LAGA y me he comprado este bonito vestido por 10 eurillos.



También compramos una planta muy bonita con un nombre algo cósmico.





Y después a casa a comer entre otras cosas, torta del Casar.