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martes, 6 de febrero de 2018

406.- SOPA.



Primero tengo que explicar que no me gusta el curry, es algo que detesto, me dan arcadas sólo de pensar en el olor y el sabor que tiene. Me da igual si es amarillo, rojo o verde, hindú o tailandés.

Y que nadie trate de convencerme, porque es imposible.

No soporto la moda de ponerle curry a todo, a las cremas de verduras, a las legumbres, a los estofados, carnes, pescados y muchísimo menos a las sopas...

Es por esto, que yo en cuanto a sopas soy muy tradicional y no me gustan los inventos.

El ramen es una concesión a lo exótico del mundo sopero, pero no cuenta, porque afortunadamente no lleva curry. 



Yo tengo una adicción desde, creo, siempre. La sopa.

La sopa es un plato versátil, que admite multitud de ingredientes, que se conserva bien y que si prevemos con tiempo y tenemos caldo, se puede preparar en 10 minutos.

Lo primero de todo es elegir el caldo, ingrediente principal de una sopa. Y para ello podemos optar por los caldos que ya vienen preparados en tetra brick. Para mi, la marca estrella por la que únicamente sustituyo al caldo casero es Aneto. Tiene múltiples variedades, opciones vegetarianas y bajos en sal.


Si por el contrario, tenemos tiempo y preferimos preparar un gran caldo casero, pues hay que tener en cuenta varias cosas. Una olla muy grande, donde quepan al menos 5 litros de agua, además del resto de los ingredientes sólidos. Esto es porque considero que ponerse a hacer un caldito en una olla de dos litros de capacidad es un poco absurdo, porque casi con el mismo tiempo y trabajo, nos quedará menos de un litro de caldo útil.

Así que contando ya con esa gran y buena olla, podemos ir pensando en los ingredientes.

1 pechuga de gallina.
1/2 pechuga de pollo.
1 hueso de jamón.
1 hueso de vaca.
1 trozo de costilla de vaca.
300 grs. de carne de morcillo.

200 grs. de garbanzos que hayan sido puestos a remojo la noche anterior.

1 cebolla.
1 puerro.
2 ramas de apio.
1 tomate.
1 pimiento verde.
2 zanahorias.

Sal, granos de pimienta negra, 2 clavos de olor.



Ponemos todos los ingredientes en la olla, los garbanzos mejor en una bolsita de tela. Cubrimos con agua, dejando libres dos dedos hasta el borde.
Se cuece a fuego fuerte hasta que comience a hervir y después se continúa la cocción durante hora y media aproximadamente, a fuego bajo, espumando el caldo de vez en cuando. Sabremos que está en su punto cuando los garbanzos estén tiernos y las carnes muy blandas, que se deshagan con el tenedor.

Se cuela el caldo y si lo queremos blanquear, lo volvemos a poner al fuego, cuando esté hirviendo, añadimos un par de claras de huevo batidas y removemos con unas varillas. Todas las impurezas se adherirán a las claras y podremos retirarlas con una espumadera.

El caldo puede conservarse en recipientes aptos para el congelador y así dispondremos de él para diferentes preparaciones, especialmente para nuestras recetas de sopa.

Las diferentes sopas que yo preparo con este caldo os las dejo por aquí, son sencillas, sabrosas, nutritivas y muy apetecibles es esta época.

Sopa de cabello de ángel (fideos 00), letras, maravilla o estrellitas. Sólo es necesario añadir la pasta elegida al caldo hirviendo y esperar el tiempo de cocción que se indique en el paquete.



Sopa de verduras o minestrone. Se pican todas las verduras que se nos ocurra y nos gusten en juliana, se ponen en una olla con un poco de aceite de oliva y se saltean hasta que queden blandas, se puede añadir jamón serrano y huevo duro picaditos, cubrimos con el caldo según nos guste más espesa o líquida y dejamos cocer 5 minutos a fuego suave.

Otra opción es añadir al caldo hirviendo las carnes que utilizamos en la preparación del caldo, muy bien picadas, junto con las zanahorias, los garbanzos y unos fideos finos.

La sopa de galets es muy típica de Catalunya, los galets son una especie de caracolas grandes de pasta, que rellenaremos de unas mini albondigas. Cuando el caldo hierva, añadimos los galets rellenos y esperamos el tiempo de cocción que requiera la pasta.



También y como medida de aprovechamiento, podemos aprovechar las verduras utilizadas en la cocción del caldo y pasarlas por un pasapurés o batidora y después por un chino. Se añade esta mezcla a una cantidad de caldo igual y se mezcla bien. Puede servirse acompañada con trocitos de pan frito, jamón o huevo. 

Todas estas sopas llevan dos ingredientes que me encantan y que son el secreto de que estén riquísimas. Casi al final de la cocción añado unas hebras de azafrán y cuando ya está servida en el plato, pongo unas hojas de hierbabuena.

Espero que disfrutéis de alguna de ellas y si tenéis más recetas, me lo contéis.

Y no olvidéis que si se os hace pesado preparar una olla enorme de caldo, siempre podéis echar mano de los caldos Aneto, que de verdad son deliciosos y naturales.

Y si el tiempo premia, eres una negada para cocinar, pero aún así necesitas algo calentito, siempre te quedarán las sopas de sobre o los bricks de las que solo hay que calentar.







jueves, 1 de junio de 2017

378.- PAPAS Y PATATAS








Antes de empezar, mejor saber cocinar, y cocinar no es mezclar cosas de forma aleatoria y crear un cuadro.





En contra de lo que pudiera parecer, este es un post serio, porque sobre lo que quiero escribir es sobre alimentación. Es cierto que nunca lo hago, he escrito alguna receta, pero no me gusta dar consejos y sugerencias sobre lo que es sano o no comer.

Creo que las personas que me leen tienen el suficiente criterio para saber como llevar una alimentación sana y equilibrada y me parece muy arriesgado y prepotente el ponerse a escribir sobre buenos o malos hábitos alimenticios y sobre buenos y malos alimentos.

Todo ello debemos dejárselo a expertos en esas materias, personas que se han formado para ello y saben realmente individualizar las necesidades alimenticias.

De lo que yo quiero escribir hoy es de la comida que está rica y apetecible y de lo que es un truño incomible y vacío de propiedades nutritivas .

Muchas personas, debido a sus horarios de trabajo, deben comer en sus oficinas  y quienes no recurren a restaurantes, no tienen otra opción más que llevarse la comida preparada de sus casas. Comer de tupper puede ser muy agradable o un desastre público, porque normalmente te sientas al lado de alguna compañera/o de trabajo y siempre se echa un vistazo a lo que lleva.

Está claro que hay comida que es apta para llevar en un tupper y que aguante en buenas condiciones durante varias horas siempre que podamos guardarla en un frigorífico.







Esta es una merluza hecha al horno, con un sofrito de puerros por encima, está recién hecha, caliente y jugosa.
Sólo aguantará de esta forma mientras está recién hecha. Al cabo de seis horas en el frigorífico estará seca y nada apetecible y por supuesto gran parte de sus nutrientes habrán desaparecido.









Las ensaladas sin aliñar, en las que los tomates no se corten hasta el momento de ser ingeridos, las piezas de fruta enteras, sin cortar ni pelar, platos de cuchara, sopas, estofados, legumbres, etc., son también una buena elección, ya que pueden calentarse en el momento y conservarán todo su sabor y propiedades.







Estos son unos espárragos aliñados con una vinagreta de pimiento verde y cebolla tierna.
Recién preparados están deliciosos, al cabo de tres o cuatro horas se ablandarán y ya no serán ni sombra de lo que fueron.
Aunque te los lleves sin aliñar, mejor que en un tupper, en su propio envase.





Lo que no se puede, o no se debe es llevar tuppers con patatas cocidas porque se ponen duras al ser refrigeradas, las verduras cocidas o salteadas tampoco son una buena opción porque se secan, las carnes y pescados a la plancha tampoco, y por el mismo motivo, se quedan secos como una suela.



La verdura y las carnes del puchero están muy ricas recién sacadas de la olla, e incluso durante unas horas después. Pueden dejarse de mediodía para la cena, con más horas ya no  estarán apetecibles.
Y las patatas en pocas horas se ponen duras.














Y desde luego si esto ocurre con comida preparada la noche anterior o la misma mañana, que ocurrirá con la que se prepara para cinco días por delante.

No cabe duda de que rellenar bonitos tuppers con gracia y combinando los colores de los alimentos puede resultar muy atractivo fotográficamente hablando e incluso puede dar la impresión de organización, pero en la práctica, es decir, a la hora de comer se acaba el atractivo, porque esa comidita linda es un asco completo.







La ensaladilla rusa es una excepción en los platos que llevan patata y que se conservan muy bien en el frigorífico durante cuatro o cinco días. 
Hay que recordar usar mahonesa de bote, porque la casera se estropea con rapidez y las patatas deben estar muy bien chafadas, hasta convertirlas en un puré.









Y esto lo digo por propia experiencia, y no es que yo prepare ese tipo de tuppers, pero ¿a quién no se le ha olvidado un tupper con sobras en el frigorífico y al cabo de uno, dos, tres o cuatro días lo encuentra y prueba?





Los arroces si te gustan secos pueden conservarse en un tupper varios días sin problema, pero perderán sabor y untuosidad.






Una patata en pocas horas en el frigorífico se pone dura, la verdura pierde sabor, la carne y el pescado se secan. La fruta y las hortalizas crudas pierden sabor y nutrientes.




Pasteles dulces y salados son una buena opción para llevar. Son alimentos que se conservan muy bien y pueden tomarse fríos resultando igual de apetecibles.
Este es de manzanas reinetas.








Esta es una quiche de espinacas con langostinos, perfecta también para llevar. Conserva durante dos o tres días su suavidad y sabor.












Quesos, embutidos, encurtidos, ahumados y pan también son una estupenda opción.












Un pastel de pescado también resulta perfecto, dura varios días, es delicioso y tiene muchos nutrientes que se conservan bien.














Sopas y potajes son ideales, porque  se pueden calentar en cualquier momento.
Cuidado con las patatas, mejor retirarlas cuando se van a comer después de dos días de preparado el plato y nunca congelarlas, porque estarán duras.








En fin lectoras mías queridas, que con una papa hemos topado y que las buenas son calentitas y recién hechas.




martes, 29 de octubre de 2013

200 - ADELANTE


Ya son doscientas las entradas o post's que he publicado en el blog y he de decir que me siento muy orgullosa de haber tenido la constancia de mantenerlo alimentado a pesar de que en estos más de 24 meses ha habido momentos complicados que me han hecho pensar si merecía la pena continuar.
Y si, lo merece. Sólo por saber la gente que me lee, que ve mis fotografías y me comenta que les gusta, ya puedo continuar, porque mi trabajo no es en balde.

Y aquí sigo, y cada vez más feliz y con más ideas para renovarme día a día y escribir recibiendo después vuestro feed-back.

Por fin ha llegado el otoño a Barcelona, y me gusta. Me gustan estos días grises, que apetece estar en casa, con mantita y sofá, con VIDA muy cerca y Lola haciéndonos mimitos.




Cocinar comida de cuchara y leer o ver una buena película.





Pronto, muy pronto nuestros proyectos cobrarán vida, cada vez son menos proyectos y más realidades.

Sólo mirar la carita de VIDA y ver sus ojos llenos de ilusión, felicidad y seguridad me llena a mí de la misma felicidad.

Así que igual que pasan las estaciones, que la vida continúa, todas seguimos también adelante, con ánimo y seguridad.