No es que haya probado muchas, pero si unas pocas. Quizás seis o siete y no han funcionado, Se cansan pronto de recibir instrucciones, de lavar cucharas de madera, de batir claras, de mirar el interior del horno o quitar la espuma a un caldo.
Conocí a la hermana mayor de esta pinche de cocina hace unos cinco años, y me sorprendió su eficiencia y versatilidad. Por supuesto discreta y silenciosa, aunque en algunos momentos subía el tono, sólo ocurría en situaciones puntuales que lo requerían y siempre se agradecían los resultados de ese barullo controlado.
Hace un par de meses me crucé con esta hermana más joven, más moderna, más en el rollo 2.0, digital y ergonómica. Y me dije que teniendo en cuenta la antigua relación mantenida con su hermana, podría volver a tener la compañía siempre agradable de una pinche de cocina, eficaz y colaboradora.
Y esta vez, me di yo misma ese lujo.
Y si, me he regalado la nueva Thermomix.
Antes la usaba exclusivamente para preparar masas y salsas y posteriormente en el bar preparábamos muchos cócteles con ella.
Ahora cocinamos juntas. Hemos preparado gazpachos, vichysoisse, fideuá, risottos, albóndigas, vitello tonnato, limonadas, smoothies, helados, patatas y verduras al vapor...
Ella es TM5 y es limpia y mucho más silenciosa que su antecesora.
Ya os iré contando por aquí sobre los resultados de nuestra alianza.

