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sábado, 23 de marzo de 2024

589.- CONSEJOS BÁSICOS DE COCINA

 O lo que diría una influencer foodie, "kitchen tips".

Se me ha ocurrido el tema de este post, después de mucho tiempo viendo recetas, tiktoks, fotografías, reels en Instagram  y algún que otro blog.

Cocinar es una necesidad y algunas pocas personas elevan esa prosaica necesidad a la categoría de arte, aunque la mayoría no alcance el nivel artístico cuando cocina, eso no significa un todo vale, un vamos a salir del paso y/o  un "como para no morirme", con lo cual cocinas cualquier cosilla que no llega a la categoría de "comida".

Si no te gusta cocinar y puedes permitirte el no hacerlo, pues no sigas leyendo.

Si te gusta cocinar o al menos es una necesidad diaria que quieres realizar con ciertas garantías de calidad, buen gusto y seguridad, sigue leyendo.

¿Y por qué doy yo estos consejos?

Porque llevo cocinando por necesidad, placer, ganas, gusto, amor y devoción muchos años. Y lo hago bien.

Hay quien pensará que cada cual escriba o fotografíe sobre cocina cómo quiera. Y sí, tiene razón.

Pero cuando se traspasa el umbral de tu cocina y se entra en la de otras, el rigor es necesario.

Y sin más preámbulos ni explicaciones...

Consejo 1

Las carnes, pescados y vegetales que se van a utilizar para preparar caldos, guisos, estofados y rellenos, deben ser previamente marcadas en una olla con un poco de su propia grasa, mantequilla o aceite. Esto nos evitará tener que desespumar durante la cocción, hará los caldos transparentes y limpios, y con un color que puede ir desde el dorado hasta el marrón. 

Es un paso básico y no sólo por sabor y apariencia, también y lo más importante, por limpieza.

Consejo 2 

El azafrán es una de mis especias favoritas. El oro rojo de La Mancha. Y aunque se cultiva en muchas partes del mundo, el mejor es el español de esa zona. 

El azafrán se compra en sobre o botecitos de cristal, viene en hebras. Para añadirlo a nuestras preparaciones hay que tostarlo antes un poco.

Lo más práctico es poner las hebras de azafrán que vas a utilizar sobre la tapa de la olla que estás usando y dejar que poco a poco se tueste. Con quince minutos será suficiente y podrás añadirlo a tu receta.

Esta especia es imprescindible en caldos, sopas y salsas. Es insustituible. Sucedáneos no.

Consejo 3

Cuando utilices hierbas en la cocina procura que sean frescas, especialmente el perejil, el cilantro, la albahaca, el romero, el orégano y el tomillo.

El perejil congelado sabe raro, y seco no sabe a nada.

Consejo 4

La sal es un producto de uso tan habitual que pocas veces le prestamos la atención necesaria.

La sal de "mesa" es mala.

Lo mejor y más saludable es utilizar sal yodada gruesa y ponerla en un molinillo para cuando queramos utilizarla fina.

En Canarias tenemos la suerte de poder utilizar sal natural de salinas que existen en Lanzarote, Gran Canaria, Fuerteventura y El Hierro.

No hace falta ir al Himalaya.

Consejo 5

La miel es un producto delicado a la hora de comprarlo y consumirlo.

Si tenemos un productor de miel de confianza, ahí es.

No des vueltas por pasillos de supermercados lleno de adulteraciones y sin denominación de origen. De nuevo, no a los sucedáneos.

Consejo 6

Las salsas se confunden frecuentemente con un caldo o con un puré. Y esto no es lo peor, no.

Lo peor es llamar salsa a un aguachirle con cosillas flotando.

En cocina se habla de las seis "salsas madre", bechamel, española, holandesa, mayonesa, tomate y velouté. A partir de estas bases se crean las demás.

Y no confundir tampoco un fondo con una salsa, ya que un buen fondo será lo que consiga elaborar una buena salsa.


Cómo prometí, esto ha sido breve, seis consejos que considero importantes y sobre los que se repara muy poco.

Cocinar, no tiene porqué ser algo complicado, pero sí es algo que requiere dedicación y algunos conocimientos. 

En ello está la diferencia entre cocinar y juntar cosas para comer.

Gracias por leerme y feliz fin de semana.


martes, 3 de febrero de 2015

304 - FOTOGRAFÍAS PARA COMER BIEN

Yo sigo insistiendo en lo de comer bien y ayer en un paseo por el barrio gótico de Barcelona he hecho unas fotos que muestran como en un reducido espacio se concentran negocios estupendos en los que se pueden adquirir productos de primera calidad para organizar una cena o una comida muy apañada y con poco esfuerzo.
Buenas carnes, embutidos, butifarras y sobrasadas en La Butifarrería junto a la iglesia de santa María del Mar.
Quesos, frutas, verduras, jamón y conservas en la Vila Viniteca y para el pan y un hojaldre fino relleno de exquisita crema pastelera el  Forn de Pa Vilamala.








viernes, 23 de enero de 2015

303 - COMER BIEN


Recuerdo de cuando era pequeña la expresión "ese o esa nunca ha comido caliente", y no se referían a la capacidad económica para poder prepararse un caldo o un estofadito en condiciones, sino más bien a los conocimientos culinarios para comer bien diariamente.

El concepto "comer bien" pasa en este momento por una coyuntura, que deseo no perdure, extremadamente snob. Comer bien ha dejado de ser algo cotidiano, un uso y una costumbre diaria en la que se deben combinar adecuadamente las proteínas, con las frutas, las verduras y los hidratos de carbono.

Los pucheros, los cocidos, caldos, guisos, estofados, ensaladas ilustradas, arroces, carnes, pescados, natillas y bizcochos han sido relegados por los porridges (gachas de toda la vida) con arándanos, el sushi a todas horas, el ramen, carpaccios y tartares de todo lo imaginable, espumas, infusiones y risottos.

No desprecio estas nuevas corrientes que en muchos casos son fruto del mestizaje cultural siempre enriquecedor, pero si critico la adopción de estas modas que muchas veces conlleva el destierro de aquellas otras también sanas y sabrosas costumbres alimentarias.
Alimentarnos, ese es el tema, la base de nuestras vidas, prosaico si, pero real, básico e imprescindible.

Por supuesto que alimentarnos puede e incluso debe ser agradable, divertido y creativo, pero no quiero participar en esas absurdas modas que llevan a la desaparición de costumbres sanas y profundamente arraigadas a nuestra cultura.

El brunch se puso de moda hace unos años y se adoptó en muchos locales y hoteles que abrían sus comedores a clientes no alojados. No es más que ese gran desayuno de los sábados y domingos de resaca en los que te pones fina a bloody mary's, huevos revueltos o benedictine, panes de semillas y yogur ecológico con frutos rojos.

No tengo nada personal en contra del bruncheo, todo lo contrario, es muy entretenido ir y observar como por 20 ó 30 euros un grupo de usuarias/os de gafas de sol se ponen ciegas/os a baked beans, bacon crujiente y mimosas.

Afortunadamente para las fábricas de vermú catalanas, el prolífico movimiento hipster parece decantarse ahora por el vermuteo cañí de la anchoa, el boquerón y las latitas de conservas. Esto a mí me gusta mucho más, aunque yo prefiero la copa de fino o manzanilla antes que un vermú.

Y por último no puedo acabar sin nombrar a ese movimiento reciente y "bienqueda" que es el "flexitarianismo". Rollito como de todo pero no soy ni carnívoro, ni vegetariano, ni vegano, ni nada.
En fin, los/as omnívoros/as de toda la vida, que comen fruta y ensalada y que de vez en cuando se meten entre pecho y espalda un chuletón o un cogote de merluza, como cualquiera de nosotras, ya que con esta crisis, la chuleta y la merluza están por las nubes y se nos flexibiliza mucho la alimentación.

Este postureo "foodie" es absurdo, prepotente, irreal e innecesario. Los conocimientos culinarios, alimenticios y gastronómicos forman una parte importante de nuestra cultura y no pasa nada por comer un día un puchero, una garbanzada o un arroz al horno ni por estar una semana sin catar un mochi, un nigiri o un hummus.

Personalmente y por mi ocupación actual, prefiero cocinar todas aquellas cosas que me trasladan a mi infancia, que me recuerdan a personas que están lejos o que ya no están, y veo caras de satisfacción en quienes prueban esos platos.

La sopa de mi madre, el puchero de mi abuela Lola, la paella de mi abuelo Chache, la ensaladilla de mi tía Reyes...

Y cuando me canso me cuesta mucho decidirme entre la anémona con espuma de plancton y aroma de mediterráneo o el botón de cordero con brotes de pasto y aire de Idiazábal.