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jueves, 17 de enero de 2013

101 - CAJAS (16)


Casi dos meses que todas mis pertenencias están en el muelle de Barcelona, esperando autorizaciones, certificados, papeles... para que me sean entregadas de una puta vez.
Y ahora, desde hace una semana que mis papeles están todos en orden, que me he peleado con los/as funcionarios/as del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y Barcelona, solo falta la firma del inspector de Aduanas para que permitan salir a esas dieciseis cajas que contienen todo lo material que tengo.


Hasta los mismísimos ovarios me tienen.
Yo no he intentado en ningún momento hacer ninguna trampa para no pagar impuestos, solo traigo a mi nuevo domicilio mis pertenencias, mi ropa, mi menaje, mis libros y poco más.


Y ahora la firma de una persona que dice que no quiere que le agobien es lo que me separa de poder tener mis cosas.




Si, cosas, todo material. Pero cuando estás lejos de lo que siempre ha sido tu sitio (o se supone), echas de menos esa blusa, ese pijamita que te regaló mamá, la pulsera que me compró Pipe en Segovia, las cositas de mis niñas.
Que estoy a punto de un ataque de ansiedad o de algo, pues SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII-


Sueño con cajas, con un musical en el que yo soy la protagonista y desembalo mis cosas y las lanzo al viento, sueño con mi cabeza metida dentro de cajas gigantes y solo se ven mis pies, con mi lencería volando encima de mi cabeza, con mis platos y mis copas de vino levitando por encima de la mesa queriendo ser usados/as.
Que estoy al borde de la neurosis.
MIS CAJAS YAAAAAAAAAA.


miércoles, 16 de enero de 2013

100 - UN POCO DE TODO


El post o la entrada número 100. 
Sabía que llegaría, pero ha costado.


Y no es que me haya costado por falta de ideas o ganas, sino por el tiempo.
Pero el tiempo que no he dedicado al blog lo he dedicado a otras cosas de mi vida que son más importantes y gratificantes.
Así que hoy llego al 100 y sigo segura de seguir escribiendo a mi ritmo, compatibilizando el resto de mi vida con esta parcela de libre expresión.
Desde hace algo más de dos meses me he trasladado a vivir a Barcelona, este traslado ha supuesto, entre otras cosas, que me haya dado cuenta  con lo poco que se puede vivir.
Dieciseis cajas enviadas por barco que llegaron a final de noviembre y que a día de hoy aún no tengo en casa. Siguen ahí, en la aduana, esperando una firma, otro certificado, un permiso... Y yo, que me vine con una maletita pequeña de esas que aceptan en Ryanair, llevo todo este tiempo con cuatro pantalones, 6 camisetas, dos pares de zapatos y alguna prenda prestada.
Mis pertenencias deben estar a punto de llegar (eso me digo hace más de un mes), y formar parte también de esta casa que poco a poco voy sintiendo como un hogar.  VIDA ayuda mucho a ello.
Cuando comencé este blog, ya hablaba yo de la parte frívola y superficial que tendría, y la otra cara más seria, intelectual y reivindicativa que también pretendía tener.
Justificando esto...
He encontrado las kimmidoll, esas muñequitas japonesas que también tienen muchos accesorios. ¡Me encantan!, ya tengo una y una libretita con boli.


También he encontrado la agenda de Taschen que vi en el blog Shoptimista y el calendario de la misma editorial.




Y este primer período en Barcelona ha ido pasando entre limpiezas, arreglos de la casa, comiditas, salidas con gente estupenda que me ha presentado mi novia, paseos con nuestra Lola, juegos y amor, mucho amor.
Ahora ya toca empezar a plantearse metas necesarias que enfrentaré segura y convencida de alcanzar.