Ayer fue un gran día, un día que pasará a la historia, por la enorme afluencia de mujeres a las manifestaciones convocadas en multitud de lugares del mundo.
En España y en Catalunya también fue colosal la asistencia a estas convocatorias.
También hubo una mayor participación que otros años a la huelga general de mujeres.
Por todo lo ocurrido ayer, me siento muy orgullosa y agradecida por haber podido participar en la huelga de mujeres, ya que el lugar en el que trabajo no abrió, para sumarse a esta importante iniciativa, y además por haber participado también de la manifestación de Barcelona.
Importante y mucho es que después del 8 de marzo, continuamos viviendo la sororidad que se vivió ayer y que esa sororidad se demuestre en nuestro día a día. ¿Cómo?.
Apoyando a todas aquellas empresas, pequeñas sobretodo, que se sumaron espontáneamente, voluntariamente y con muchas ganas a la convocatoria, incluso sabiendo que perdían un día de ingresos, pero mirando al futuro con ganas de que todo lo que ocurre en nuestros/vuestros países se solucione y que todas podamos ser libres, iguales, capaces y respetadas.
Por otra parte decir lo que ayer se repitió innumerables veces y que no quiero que sea considerado como un desprecio hacia quienes lo hacen, sino que atiendan y aprendan para no cometer ese fallo otros años.
El 8 de marzo, no es un día de celebración, no. Es un día de reivindicación, de recuerdo a las que ya no están y de lucha por la igualdad. Por lo tanto, no queremos felicitaciones, ni que las tiendas y restaurantes nos hagan descuentos o nos regalen copas o flores.
Os dejo por aquí algunas fotografías del día de ayer en la manifestación de Barcelona.
