Barcelona, como muchas otras grandes ciudades, se llena en Navidad de gente local y foránea que hace compras, visita lugares emblemáticos o simplemente pasea por las calles disfrutando del bullicio, la decoración e iluminación navideña.
En estas fechas nos contagiamos sin querer de un estado de alegría, consumismo, hambre y sed desenfrenados que nos vuelve un poco gilipollas.
Pero ya se ha acabado el período navideño, y como he leído en una publicación de Facebook, podemos volver a ser unas hijas de puta.
No obstante, jejeje. Voy a compartir con vosotras, lectoras mías, unas fotografías de lo bonita que está mi ciudad en estas fechas.
FELIZ 2017 LLENO DE COSAS BUENAS PARA TODAS