Con la que nos está cayendo a casi todos y todas, no parece muy buen momento para frivolidades, pero si de vez en cuando no nos tomamos un tiempo de recreo, risas, fiesta y frívola superficialidad, nos podemos morir de asco y/o de pena.
Así que hoy comunico a través de este mi blog que tengo unas ganas locas, inmensas, que deseo fervientemente (como los nazarenos en semana santa), que ansío sin medida, aprender, APRENDER, APRENDER, APRENDER...........
Y lo que quiero aprender es algo sencillo, barato, asequible, pero que para mí supone un reto, porque soy de esas que cuando me dicen "a la izquierda", tiro a la derecha, porque tengo cierta predisposición a la dislexia y porque estudié en un colegio de monjas y estas cosas siempre fueron para mí como un deponer las armas al enemigo.
Pero es que ahora ya no puedo más con estas ganas que me invaden, me veo rodeada de ovillos de colores pastel, gruesos y finos, de ochos, con escotes, abrigaditas bufandas, regalos simpáticos para ofrecer a quienes lo merezcan (jijiji), con un bolsito de tela mono en el que guardar todas las cositas necesarias para esta labor.
Pues si, quizás las más espabiladas ya lo habreís adivinado, lo que yo quiero ahora, es aprender a tejer con dos agujas, hacer jerseys, bufandas, mantas, corazones, faldas y lo que sea que se pueda hacer con dos agujas y ovillos de lana.
Pero claro problema.
¿Quién me enseña a mí a tejer en Barcelona? (en cualquier otro lugar sería el mismo problema).
La situación es complicada, porque quiero tejer y no se cómo.
De momento he expresado mi deseo, espero solucionar el problema y en poco tiempo estar tiquitiquitiquitá con mis agujitas.
Lo primero que me gustaría hacer es un gorrito para Lola, para el próximo invierno, una diadema o algo para quitarle el pelito de los ojos.
Una bufandita, o algo de ochos para VIDA, porque el ocho dormido es infinito mi amor.