viernes, 12 de octubre de 2018

464.- SI.

Me encanta la expresión que le escuché un día a mi hijo, "es viernes y el cuerpo lo sabe".

No podía tener más razón.

A mi los viernes de mi época de trabajadora social y de administrativa antes, siempre me parecieron maravillosos. Como una promesa de fiesta, descanso, hacer lo que me da la gana, no cumplir horarios, dormir, salir, comprar, invitar a cenar o que me inviten, cine en casa o fuera, paseos con Lola, leer los periódicos, escribir y abrir por fin una copa de buen vino y relajarme.

Empiezo a entender y a aceptar que me ha llegado el momento de tener mi mundo y que será un pequeño ecosistema al que sólo accederán unas pocas personas, porque también admito que mi misantropía no puede desaparecer y yo no quiero que desaparezca. Es así.

Y no pasa nada, me gusta. Por fin podré elegir, y decir no, cuando quiera decirlo.

Ya no tengo el cuerpo para convencionalismos, que aunque no los haya respetado casi nunca, es cierto que me he callado muchas cosas y aguantado otras tantas por no parecer maleducada, o simplemente por vergüenza.

Pues ahora no.

Y como no quiero pasar el resto de mi vida con el no en la boca, lo que voy a hacer es decirme a mi misma SI, todo el tiempo. Si Conchi, ahora si. Un si enorme, un si lleno de amor por mi, un si que me abrace y me mime como yo merezco. 

Y un si también a esas pocas personas a las que me apetece decir si.

Llevo desde el día dos de junio sin relacionarme prácticamente con nadie. Al principio me sentía como un bicho raro, con la obligación de dar explicaciones, excusas. 

Ahora, por fin, siento que no debo nada a nadie, que no tengo que excusarme por nada, ni dar explicaciones porque los hechos hablan solos, que mi vida es la mía, y que soy una persona maravillosa, generosa, educada, inteligente y guapa.

Que tengo la edad que tengo y me gusta, porque eso significa que he vivido, que estoy gorda porque me gusta cocinar y comer bien, que si adelgazo será porque un día me ponga a ello porque yo quiera, pero que nadie me puede decir que lo haga, que nadie puede infravalorarme, ni hablarme mal, ni tratarme mal.

Que quiero lo que es mío y que no necesito nada más. 

Tengo a mis hijas (incluyo a Lola aquí como una hija más), a mi hijo y a mi nieta.

Tengo amigas virtuales a las que quiero más que a muchas personas a las que he visto mucho, seguramente demasiado.

Y muy rara vez me apetece salir de este pequeño círculo. Por una parte porque no lo necesito, por otra porque he pasado mucho tiempo asustada y asqueada.

Ahora vuelvo a reírme con ganas, a bromear, a hacer muchas de las cosas que siempre me gustaron y que un día, después de un largo camino de renuncias, silencios y malas cosas, abandoné.

Sé que en ese camino quedaron sentimientos que no recuperaré, pero estoy tranquila, porque todo ello me está sirviendo de aprendizaje, hace que me quiera cada vez más y que valore lo que siempre estuvo conmigo aunque yo no lo quisiera ver.

Y por todo esto que escribo, mi cuerpo sabe que hoy es viernes, pero el viernes ha dejado de ser un día. Mi vida es ahora un viernes, un viernes de ilusión por el fin de semana que viene.







miércoles, 10 de octubre de 2018

463.- SERIES. SOMEWHERE BETWEEN.


He visto esta serie americana de diez capítulos en tres días, y me ha encantado.

Es nueva en Netflix y después de mi mala experiencia con los dos primeros capítulos de Élite, que no sé como he podido llegar tan lejos, pude encontrar esta de la que hoy os cuento.

¿Existe el destino? Si la respuesta es sí, ¿podríamos cambiarlo? Y si la respuesta es nuevamente si, ¿estaríamos dispuestas a cambiar nuestro destino, incluso sabiendo que habría efectos colaterales y negativos en otras personas, en sus existencias?

Cambiar nuestro pasado para que nuestro presente sea como siempre habíamos deseado, sería una buena manera de vivir aquello que deseamos, pero no resultaría tan simple, porque durante ese proceso de cambio, afectaríamos también a otras personas, algunas que no nacerían, otras que morirían o no.

Personalmente hay pocas cosas de mi pasado que cambiaría, porque cuando a veces me cuestiono que quizás no debí casarme y ser madre tan joven, diecinueve años, también pienso que si no hubiera sido así, con aquella persona y en aquel preciso momento, hoy no tendría a mis hijos ni a mi nieta. Así que está muy bien como está.

Estudiar una u otra cosa y estudiar más. Yo estudié Trabajo Social ya de mayor, entre 2004 y 2007. Fueron tres años maravillosos, en los que me encantó estar en la Universidad, las personas que conocí y todo lo que aprendí. Cuando era adolescente pensaba estudiar Derecho o Medicina, pero no pudo ser. Ahora si pudiera cambiar eso, sería más estudiosa y pasaría por encima de las retrógradas y egoístas ideas de mi padre.

Viajar al pasado y solucionar errores, eliminar situaciones o borrar hechos y por tanto a personas de nuestras vidas no puede ser la solución a las cosas que en nuestro presente no nos gustan. Porque hasta de lo más terrible, de lo más malo, puede sacarse algo positivo.

Somos quienes somos, llegamos a ser quienes somos, por todo lo que nos ha ocurrido a lo largo de nuestra vida. Lo importante es aprender de nuestros errores e intentar no repetirlos. 

No he hecho spoiler con la serie, pero alguna pista si que os he dado.

Es entretenida, ágil, con un guión bastante bueno, creíble y mantiene el suspense hasta el final

Ya me contaréis si la veis.






lunes, 8 de octubre de 2018

462.-EL EGOÍSMO DEL DOLOR.




Hay quien percibe su dolor como único, quien piensa y cree que los acontecimientos dramáticos y tristes vividos a lo largo de su vida, le hacen excepcional. Y el sufrimiento que padece por ellos es mayor, infinitamente mayor, que aquel que padecen otras personas,  por sucesos similares.




Ese sentimiento se fragua en la infancia y tiene mucho que ver con la educación recibida, con las creencias y también con el exceso de mimo que puede convertir en personas egoístas, que se consideran merecedoras de toda la atención y de todo el amor.




Se olvidan así, las necesidades de otras personas, incluso de aquellas a las que se quiere, para satisfacer sólo las propias.




Una de las peores cosas que puede ocurrirnos, es el regodearnos en la pena y en el dolor personal, y sentirlo siempre como superior al ajeno.




Quien siente así su pena, también tiene un sentimiento parecido con el resto de sus cosas, de sus sentimientos, de su vida. Todo es más.




Más grande, más bonito, más feo, más caro, más grave, mejor o peor, pero siempre en grado superlativo al resto. Da igual que sea para bien o para mal.




Son personas pesimistas y tristes. Personas que tienen un autoconcepto de luchadoras, de enfrentadas siempre, con su realidad y con la de los demás.




Situaciones cotidianas y simples, son enfrentadas como odiseas, y si no hay ningún problema a la vista, lo inventan.




Vivir en el continuo disgusto, en el continuo enfado con la vida.




La ilusión no asoma nunca a sus cabecitas y la queja es continua.


Norma: -Mi tortuga se murió. La echo de menos.
Ofelia: -Mis caimanes se ahogaron en mi lago. No puedo afrontar mi vida sin ellos.



Yo, mío, mi, me y conmigo. Y después lo demás.













sábado, 6 de octubre de 2018

461.- COCINAR CON CALABAZAS.



La calabaza es una hortaliza popular, presente en nuestra cocina, en muchos platos. 

Nutritiva y evocadora de cuentos, otoños, hogar y encuentros.

Sin duda, la calabaza es una integrante con todos los honores, del movimiento Mood Food.

Y cocinar con calabaza, es algo propio del otoño, de este mes de octubre de "rentrée".

Y un sábado es un día estupendo para quedarnos en casa y preparar comida rica para la cena especial de hoy y también para almacenar en nuestro congelador cositas buenas para la semana que viene.

Todas las recetas e ideas que os voy a dar son sencillas, económicas y pueden integrarse en cualquier menú de diario o en alguna ocasión especial.

CREMA DE CALABAZA.

1/2 kilo de calabaza.
1 patata mediana.
1 puerro pequeño.
1 diente de ajo.
Sal.
Pimienta negra recién molida.
Aceite de oliva extra virgen.

Tenéis tres opciones:

Simple y rápida: ponéis todos los ingredientes en una olla y cubrís con agua. Cuando la verdura esté cocida, la trituráis en una batidora potente. Añadís el aceite y volvéis a batir para conseguir una crema suave y homogénea.
Podéis decorar con cebollino picado o con picatostes.

Más rica y cuidada: ponéis el aceite en la olla y a continuación vais añadiendo las verduras en el siguiente orden, primero los ajos y cuando empiecen a dorarse se añade el puerro, después la patata y finalmente la calabaza. 
Hay que dejar que la calabaza se marque, pero sin que llegue a quemarse.
Añadimos la sal y la pimienta y removemos y finalmente cubrimos con caldo de verduras natural o Aneto.
Cuando la verdura esté blanda, trituramos bien con la batidora.
Decoramos con unas setas salteadas con cebolleta, bien desgrasadas.

Para lucirnos: precalentamos el horno a 180 grados y metemos en él una bandeja con todas las verduras cortadas en trozos largos y de un grosor de dos centímetros. Salpimentamos y rociamos con un poco de aceite. En el centro ponemos una ramita de romero.
Aproximadamente en 20 minutos estarán doraditas aunque no blandas del todo.
Las sacamos del horno, retiramos el romero y las pasamos a una olla con todo el jugo de la cocción, añadimos caldo de verduras natural o Aneto y las dejamos cocer diez minutos más, o hasta que la patata esté blanda.
Trituramos con la batidora y añadimos 100 cl de leche evaporada.
Volvemos a triturar.
Decoramos con virutas de jamón ibérico.

CHIPS DE CALABAZA.

Estas chips pueden servir para acompañar un aperitivo o vermouth, y también como guarnición para carnes a la plancha, escalopes o guisos.

Se corta la calabaza en rodajitas muy finas, mejor si lo hacéis con una mandolina.
Se colocan en una bandeja de horno y sobre papel vegetal, untado con un poquito de aceite y se espolvorean con un poquito de sal fina y con hierbas provenzales.
Se tapa la bandeja con papel de aluminio y se mete en el horno precalentado a 200 grados.
En treinta minutos, quitamos el papel de aluminio y los dejamos 10 minutos más. Mejor si el horno tiene la función de ventilador.
Dejamos enfriar en una rejilla, antes de servir.
Podéis añadir otras especias o hierbas, según vuestros gustos.
Si tenéis una deshidratadora, os evitáis el horno.
Tengo un post sobre esa máquina que podéis leer aquí.

TORTITAS DE CALABAZA.

Cocéis medio kilo de calabaza, cortada en trozos medianos, en agua, con una cucharada sopera colmada de azucar, un palito de canela y una vaina de vainilla cortada a través.
Cuando la calabaza esté blanda, la escurrimos y la ponemos en una fuente. Cuando se enfríe, añadimos 200 gramos de harina para repostería, 5 cucharadas soperas de azucar, una cucharada de las de café, de canela, 25 gramos de pasas sultanas, tres huevos enteros y 150 cc de leche entera. Mezclamos bien todos los ingredientes. 
Debe quedar una masa líquida, como la de los panqueques o tortitas.
Freiremos  en aceite de girasol en tandas pequeñas. 
Escurrimos y servimos templadas, aunque también están buenas de un día para otro.
Si os parece poco dulce, podéis poner por encima miel de caña.

Y nada más. Felices sábado y domingo. Y a comer rico.









viernes, 5 de octubre de 2018

460.- LOS VIERNES UN CÓCTEL.



Hoy es viernes y el cuerpo lo sabe.

Y que mejor que acabar la semana con un cóctel rico, que nos ayudará a relajarnos y pensar en los planes para estos dos días de descanso.

Aprendí a preparar cócteles en mi trabajo en un bar de Barcelona, y ahora me veo con una extensa lista de cócteles clásicos que no quiero olvidar, porque aunque no quiero volver a trabajar en la hostelería, nunca se sabe para qué me puede ser útil esa habilidad.

Hace un par de semanas descubrí, en una de mis visitas a Tiger, un cuaderno monísimo en el que poder anotar todas esas recetas y tenerlas ordenadas. Además de poder ser interpretadas y utilizadas por quien no sea yo.

Tipo de vaso, medidas, decoración, etc.

Y ya lo he hecho, estoy encantada. 


He recopilado todo lo que aprendí de manera autodidacta, y aunque se trata en todos los casos, excepto uno, de cócteles clásicos, no cabe duda de que siempre hay un toque personal.

Mi preferido es el Cosmopolitan, que casualmente fue el segundo post de este blog, en agosto de 2011. Os dejo la entrada aquí, por si queréis pasar a revisarla.
 ¡Cuántas cosas han ocurrido desde entonces¡

Y los Sour's, esos son los que mejor preparo, según lo que me decían los clientes. Pisco Sour, el cóctel nacional peruano y sus variedades con whysky, mezcal o tequila.

Desde el Dry Martini, los Mojitos y Daiquiris cubanos, la Caipirinha brasileña y el Old Fashioned.

Los cócteles que se toman como aperitivo, como el Negroni, el Spritz, el Bloody Mary y el Bloody Pepe.

Y sin olvidarnos de como preparar un buen Gin Tónic y un verdadero Cuba Libre, que al ser tan demandados, se ha perdido  mucha de su verdadera esencia.

Así, que después de todo este autobombo, sólo me queda deciros, que feliz semana. Con o sin cóctel.

Y si necesitáis ayuda mixológica, pues me lo decís.


miércoles, 3 de octubre de 2018

459.- EL TAMAÑO DE LAS BOTELLAS.


Hoy toca un post intrascendente, porque últimamente estoy demasiado seria y reivindicativa.

Y ya sabéis, las que pasáis por aquí, que yo de vez en cuando me despojo de las banderas y me tiro a la piscina de la frivolidad.

Eso es lo que hacemos muchas "mil leches".  O sólo yo. 

Seguro que muchas os habéis preguntado alguna vez, por el nombre que tienen esas botellas tan grandes de vino, cava o champagne, que a veces hay en restaurantes, bares y bodegas. Y también si lo que hay dentro es de verdad o mero atrezzo.

Pues si, son de verdad y según el tamaño tienen un nombre.



Las botellas de champagne o cava:

Benjamín                                   0,200 l.
Media botella                             0,375 l.
Standard                                    0,750 l.

Magnum                                        1,5 l.
Jeroboam                                         3 l.
Rehoboam                                     4,5 l.

Methuselah                                      6 l.
Salmanazar                                      9 l.
Balthazar                                       12 l.

Nebuchadnezzar                             15 l.
Melchior o Solomon                        18 l.   
Sovereign                                       25 l.

Primat                                            27 l.
Milchizedek                                    30 l.

Chusinki                                        150 l.
Trolazoheru                                   300 l.



Las de vino :

Split                                             0,187 l.
Media botella                                0,375 l.
Standard                                        0,75  l.

Magnum                                            1,5 l.
Double Magnum                                    3 l.
Jeroboam                                          4,5 l.

Rehoboam                                         4,5 l.
Box                                                   4,5 l.
Imperial                                               6 l.

Salmanazar                                          9 l.
Balthazar                                           12 l.
Nebuchadnezzar                                 15 l.

Llegadas aquí, no me negaréis que hay algunos nombres muy bonitos, Jeroboam me encanta y Methuselah también tiene un "no sé qué".

Y esto no es que nos vaya a ser muy útil, o puede que si.



Manejándonos por debajo de los seis litros, creo que podemos ir pensando ya en las próximas fiestas, El Pilar, Todos los santos, Los difuntos, Acción de Gracias, Navidad, Fin de Año, San Esteban y Reyes. Además de las festividades personales y familiares de cada casa.

Pues eso, que entonces y por entretenernos, podemos ir calculando cuantas botellas necesitaremos.



Recordad que a partir de los 3 litros son bastante pesadas y cuesta levantarlas para servir las copas.

Y para acabar, no olvidéis que según a quien invitéis, no me refiero a cuántas personas, sino a qué personas. 

¡Cuidado! 

El vino y el cava con moderación, que ya sabemos todas lo que puede pasar.

Mis recomendaciones son dos Jeroboam de cava Llopart Brut Nature.

Y una Jeroboam de tinto Pesquera. Decantadlo y será más cómoda su manipulación y servicio.

Para 8 personas estaréis más que sobradas. Supongo.








lunes, 1 de octubre de 2018

458.- PRECARIEDAD.


Nos guste o no, la realidad es que vivimos en un país, España, en el que cada vez hay más pobreza, menos educación y peor sanidad. Y todo ello ocurre, sin que nadie, o casi nadie haga nada.


La tibieza de la ciudadanía y la indiferencia de la clase política, nos está llevando a un caos social y económico.


Y mientras tanto, niñas y niños que no tienen una correcta alimentación porque su familia no puede comprar comida que les aporte los nutrientes que necesitan para crecer sanos, hipotecas y alquileres que no se pueden pagar porque la gentrificación está echando a vecinos y vecinas de sus barrios de origen, empresarios y empresarias que abusan de sus trabajadores con condiciones salariales abusivas y/o que no cumplen con sus obligaciones según convenios, fiscales y porqué no decirlo, humanas.ç



Familias que malviven con ingresos  tan escasos que ni siquiera pueden hacer frente a los gastos de alimentación, y ya ni hablar de recibos de agua, gas y luz.

Esto es así, y lo sabemos.

Corrupción e independencia. Dos palabras que escuchamos diariamente y que son la distracción perfecta para que no se piense en el día a día. Y por si no fuera suficiente, siempre queda el futbol y Tele 5.

Y el conformismo y la falta de ambición.

Y así nos va. 

Aparcadas y aparcados en la precariedad, sin oportunidades ni herramientas para salir de ella, porque desde el origen, es decir, desde que comienza la educación de las niñas y los niños, comienzan también los fallos, las carencias, la normalización de la falta de conocimientos, la interiorización de la incultura, el desprecio por el saber, el alejamiento de la música, la literatura, el cine, la pintura, el arte.

Los países no son sólo una superficie de tierra en la que viven personas dentro de unas fronteras. No.

Los países son el conjunto de los ciudadanos y las ciudadanas, que conviven, trabajan, aprenden y llevan a cabo diferentes actividades para poder vivir adecuadamente y ser felices.

Y aquí la convivencia es difícil, el trabajo no está bien pagado, la educación es ineficaz, la sanidad escasa, las actividades inaccesibles y la felicidad una utopía.



Porque para ser feliz no es necesario ser millonaria, ni vivir en una mansión con piscina, ni tener un Porsche.

 Para ser feliz es necesario poder comer tres veces al día, poder abrir la nevera y encontrarte un yogurt, una pieza de fruta, un tupper con los restos del asado del domingo y alguna golosina por si nos despertamos de noche con ganas de recena.

Tener leche para nuestros hijos e hijas, una olla con verduras, huevos, pan, carne y pescado.

Poder ir a un mercado y llenar el carro. No es necesario el caviar, y la carne no tiene porqué ser Wagyu. 

Y poder ir al trabajo y al colegio en transporte público.

Tener un médico o una médica de familia, amable, que nos mire a los ojos y que nos explique sin prisas nuestras dudas sobre nuestra salud y/o la de nuestros hijos e hijas.

Ir al cine de vez en cuando y poder comprar palomitas. 

Tener una casa caliente en invierno y fresca en verano, limpia, sin goteras, con agua y luz, con muebles y electrodomésticos.

Tener libros para que leamos y podamos transmitir ese hábito a nuestros hijas e hijos.

Poder acceder gratuitamente a servicios médicos que deberían ser considerados básicos. Dentista, psicólogo/a, logopeda, podólogo/a y vacunación.

Porque todos y todas ansiamos vivir una vida buena. Por supuesto que hay variables condicionadas por nuestras ideas políticas, por la religión que profesan los que no son ateos/as, por las costumbres, por el lugar en el que vivimos y tantas otras.

Pero existe una realidad universal y es el deseo de vivir dignamente. Y puede que esa dignidad requerida para pasar por la vida, sea subjetiva y que cada persona la interprete de una forma diferente.

Vivienda, alimentación, educación, sanidad y ocio. Son vitales y obligatorias. El trabajo de cada uno y cada una de nosotras, debería ser suficiente para que pudiéramos tener esos cinco pilares fundamentales, apoyado por supuesto, por unos servicios sociales públicos que aportaran en cada caso, la cantidad de recursos necesaria para que todos y todas podamos llevar esa vida digna que alejaría la desigualdad.

Mis esperanzas de cambio son escasas.

Cada una de nosotras puede trabajar por conseguir el cambio. Pero no es la solución. El individualismo no consigue cambios globales y notables.

Y todo ello nos lleva a pensar que el sistema capitalista está obsoleto y viciado. 

Siempre podemos mirar atrás y recurrir a otros sistemas de gobierno y de reparto equitativo de la riqueza, en los que la propiedad privada y la acumulación de riqueza por parte de una minoría no fuera el fin a cualquier precio. 

Quizá, como dicen de la moda, todo está inventado. Pero ¿y si no es así? 

Deberíamos comenzar a valorar nuevas teorías sociológicas y ponerlas en práctica, porque el momento histórico por el que atravesamos, o que nos atraviesa, es insostenible.




sábado, 29 de septiembre de 2018

457.- SUBLIMACIÓN.


Que el idioma español es rico y amplio, no es ninguna novedad. Sin embargo, muchas veces olvidamos que estas, riqueza y amplitud, multiplican exponencialmente los muchos significados de tantísimas palabras que componen nuestra lengua.

Si un día, en cualquier momento, nos ponemos a pensar en una palabra, cualquiera, la estudiamos un poco, consultamos sus diferentes significados y acepciones, nos sorprenderemos de todo lo que puede dar de sí una palabra.

Sublimación, es una de esas palabras excepcionales, que evidencian nuestra riqueza lexical.

En física, la sublimación es el proceso de cambio de un cuerpo en estado sólido a estado gaseoso, sin pasar por el estado líquido.

Al proceso contrario, es decir, del estado gaseoso al estado sólido, se le denomina sublimación inversa.

La sublimación es también el enaltecimiento o engrandecimiento de las cualidades o méritos de una persona o de una cosa.

Y en el psicoanálisis, sublimación, es la transformación de los impulsos instintivos, en actos más aceptados desde el punto de vista social y moral.

Cuando nos enamoramos, tendemos, de forma instintiva a sublimar a la persona a la que amamos. Todo nos parece perfecto, todo es ideal y hasta defectos objetivos, pasan a ser virtudes. El peligroso amor romántico nos ciega y nos deja al borde de un abismo, del cual no sabemos su altura, ni reconocemos su peligro.

Instintivamente, observamos sin rechazar el daño y el mal. Sentimos como nuestro cuerpo y nuestra mente se transforma y como nuestras ideas y valores más sólidos se evaporan y desaparecen, ante el irresistible atractivo manipulador de nuestro objeto de deseo.

Y si en algún momento llegamos a vislumbrar el gas casi invisible, que nos tiene atontadas y aún tenemos un ápice de fuerza para defendernos, entonces, sólo entonces, dejamos atrás el instinto irracional y para justificar la locura, intentamos escapar, y si lo logramos puede que encontremos la manera de revertir el proceso y provocar una sublimación inversa.

Las bolas de naftalina que hace mucho tiempo se ponían en los armarios, para evitar que la polilla se comiera la ropa y que tenían un olor tan peculiar y reconocible. Huele a viejo, a peligro, a veneno. Y sublima.

Así también huele, cuando después de haber sublimado hasta la extenuación de nuestros instintos más básicos y animales, nos quedamos solas y conscientes de la locura.

Y entonces toca abrir las ventanas, todas las ventanas, dejar jugar a las finas cortinas blancas con la brisa de la mañana, llenar la casa de música, de risas, de juegos, de caras amigas que nos miren a los ojos con verdad, y descansar.


Poco a poco saldrá ese gas que nos paralizó.

Y sentiremos llegar la vida de nuevo, despacio, con olor a flores blancas de limpieza, a vainilla y canela de hogar, a menta de frescura, a té de abrazo y a fresas de besos.





viernes, 28 de septiembre de 2018

456.- RESUMEN DE SEPTIEMBRE.



Veo en muchos blogs que acostumbran publicar un post sobre como ha ido el mes que acaba, y me sumo a esa iniciativa hoy, no se si lo continuaré haciendo, pero hoy me ha parecido buena idea.

Septiembre es uno de los meses que más me gusta del año, junto con octubre, noviembre y diciembre.

Y me gusta porque comienza el otoño, normalmente acaba el calor, aunque se resiste a dejarnos, y es un inicio, un regreso, un volver a empezar.

La mejor cosa de este mes, es que el día nueve, nació mi nieta. Y sobran las palabras.


He cumplido mi reto de publicar en este blog cuatro veces a la semana, y debo decir que no me ha resultado nada duro ni estresante. 

Ha sido un mes de aprendizaje, de darme de cara con la realidad, que en muchas ocasiones es dura, pero siempre te hace abrir los ojos y todos los sentidos, para darme cuenta de lo que tiene importancia y de lo que no vale una puta mierda un colín.

De todos los posts publicados en septiembre, os dejo enlace y pequeño comentario, por si no los habéis leído, o por si os apetece volver a pasaros.

En cuanto a mis actividades, he cocinado mucho, he visto películas y series y me preparo para volver a leer, que es algo que tengo abandonadísimo.

Relajo de sábado.  Aquí planteaba mi reto de publicaciones semanales en mi blog, y también comentaba el significado de la palabra "relajo".



Higos chumbos. Tunos.  Pequeño tutorial (sin vídeo), sobre como pelar, comer y preparar esta peculiar fruta.



Mood Food and Mood Music. Música para cocinar, la habitual y otra muy diferente. Nuestras propias plays lists.



Las croquetas están de moda. ¿A quién no le gusta una croqueta? Atemporales como la buena ropa, como Audrey Hepburn o como Chanel nº5. Las croquetas son un regalo. Y el post lleva un montón de trucos e ideas para que triunfes.



Educación. Por favor. Gracias. Evidente y sin discusión, es que donde nunca hubo, sigue sin haber. En ocasiones, (veo muertos), el aprendizaje se ralentiza mucho, en otras nunca se llega a él. Falta de oportunidades que admiten mínima excusa. Falta de interés que rechazo sin ninguna explicación.



Miriam, Conchita, Pipe y Eva. Un regalo para mis hijos y mi nieta. Que sepan, que lo saben, que su padre y su madre se amaron mucho, que los tres fueron hijas e hijo deseados. Que son el fruto de un amor muy grande.


Viernes. Ideas para el viernes.

Pic by @OIA

Sábado. Os cuento lo que hice un sábado un poquito peculiar. 



Atypical. Reseña sobre una serie que me ha gustado muchísimo y que podéis ver en Netflix.


Inspiración. Lesbianidad. Decencia. Estoy muy orgullosa de este post, de lo que he escrito y de haberlo publicado. ¡Ya está bien! de leer y/o escuchar disparates y quedarme en silencio, consintiendo.
Y no, no es una tontería de post. NO. Es un post estupendo, en el que sólo hay enormes verdades.
Me ha costado lo que yo creía una amistad de verdad. Pero parece que no lo era. Lo siento por ella y mucho por sus acólitas. 
Cuánto daño sin motivo.



Y además podéis aprender a hacer charadas.

Adivina esta:
Prima y segunda de sin un pelo de hipster, menos su tercia.
Tercia es la prima de un instrumento de tortura de las hermanas,
 más la décimo segunda de nuestro alifato.
Todo es innegable.

En este post pongo varias charadas de ejemplo y si las adivináis, me lo podéis decir en los comentarios.

Propuestas para hacer en otoño, con fotografías. La idea es de la revista francesa Flow.
Y por favor que llegue ya, porque muchas de esas ideas son inviables con este calor.


Reseña sobre una película malísima. Pero ¿y lo bien que lo pasamos?
¿Y esta fotografía?












Bonne Maman. Mermeladas. Propuesta dulce con ideas para postres.



Estos han sido mis post's de septiembre, hasta hoy día 28, aún falta el de mañana sábado  y seguir en esta misma linea de publicaciones en octubre.

Ahora a trabajar para que octubre sea un mes bueno para todas.

Muchas gracias por leerme y por vuestros comentarios.