NO SE QUEMARON, LO PROMETO.
Esto tenía que pasar, y de verdad que he intentado resistirme a caer en el malenismo, (ver aquí), pero no he sido fuerte y me he precipitado al vacío que ha resultado estar lleno de cupcakes y muffins.
Y si yo me resistía un poco por las complicaciones que podía suponer embarcarme en el viaje de la repostería para finolis.
Facilísimo, solo hay que mezclar el contenido de la bolsa con un huevo y 100 ml de agua y con la mezcla rellenar los moldes, que también vienen en la caja, hasta tres cuartos del total de su capacidad.
Podría acabar aquí este post y yo quedaría tan ricamente, pero no, mis principios autóctonos canarios, mi implicación blogueril, mi seriedad reconocida y mi compromiso ético con la vainilla y la batata no me lo permiten.
Por ello, y aunque seguiré intentándolo con los muffins y cupcakes, me comprometo seriamente a preparar verdadera repostería de aquí, de esa de la que tenemos que sentirnos orgullosas, porque es una seña más de nuestra identidad, y ya saben como está de actualidad el tema de las identidades, así que les dejo una lista de delicias que prepararé para todas y con las que sentirán la embriaguez que el azúcar provoca.
Truchas de batata
Leche machanga
Bizcochos de Moya
Huevos moles
Quesadillas
Rapaduras
Frangollo
Leche asada
Entre otros.
Las sorprenderé.

