miércoles, 17 de octubre de 2018

466.- CELEBRACIÓN. NUEVA ETAPA.


Hoy vamos a brindar todas y todos con cava.

Es un día importante, el comienzo de algo bueno y fructífero.

Hoy comienza una etapa que posibilitará el comienzo de otras muchas.

Falta alguien importantísimo en nuestras vidas, y sabemos que él sería el más feliz de todos. Se quedaría tranquilo al saber de la niña, de su niña. OIA.

Ya están todos, los tres.

Trabajadores como su padre, emprendedores, serios, competentes y cualificados.

En nuestra familia, sabemos que las ocasiones importantes y felices, tenemos que celebrarlas juntos y juntas. Qué de esto se trata la vida, de que juntos mejor.



Así que hoy celebraremos que una de mis hijas, comienza a trabajar en lo que le gusta y para lo que se ha formado, y que eso es un lujo. 

Y así lo cuento aquí, porque me siento muy orgullosa de ella y porque se lo merece.

Y animo a quien tenga algo que celebrar que lo haga en compañía, en buena compañía. Porque las cosas que no se celebran, las cosas buenas que no se comparten en la vida real, no sólo en el mundo 2.0, se quedan en el olvido propio y ajeno. Y pierden su esencia.


La alegría del abrazo, del beso, de las miradas cariñosas y los labios sonrientes. Las conversaciones que aportan ideas, consejos bienintencionados que son escuchados con amor y generosidad. 

En mi familia lo hacemos así.








domingo, 14 de octubre de 2018

465.- RESTAURANTE GRAN D'ITALIA Y CAFÉ DEL MAR.


El restaurante Gran d' Italia en el sur de Gran Canaria, entre el faro de Maspalomas y la playa de Meloneras, tiene fama de ser uno de los mejores italianos de la isla.

No voy a decir lo contrario, he comido ahí varias veces y en todas ellas, la comida ha sido correcta, al igual que el servicio. Cuenta con un plus, la terraza, con unas estupendas vistas al mar.

La relación calidad precio, me resultó correcta en cuanto a la comida, teniendo en cuenta los factores de situación geográfica, espacio, decoración, servicio, personal, etc.

La carta de vinos es corta y con algunas referencias extremadamente conocidas por su accesibilidad de compra y que están infladísimas de precio. Os pongo dos ejemplos, Mateus Rosé y Aura. No pongo el precio aquí, pero superan el 300% de su precio en bodega o supermercado.

Estaba pensando mientras escribía esto, como contaros lo siguiente, pero es una tontería hacerlo con adornos y "pañitos calientes".

Algunos/as camareros/as utilizan guantes blancos de algodón y son estas personas, las que ponen los cubiertos y transportan los platos desde la cocina a la mesa. Bien.

Pero, también nos trajo un camarero de guantes blancos, la cuenta a la mesa y sin quitarse los guantes utilizó el datáfono otra camarera, al cobrarnos.

Creo que sobra explicar para qué se utilizan los guantes en un restaurante, y que su uso debe ser exclusivo para el transporte de platos y el servicio en mesa. Nada más.

Y los guantes blancos, no pueden estar grises por el uso.

Cuando haces el curso de manipulador de alimentos, algo que repetimos mucho, es que mejor una mano lavada que un guante sucio.

Y a las clientas no se las debería despedir levantando la mano, intentando que hiciéramos un choque de palmas. No por favor. Totalmente fuera de lugar.

Insisto en que la comida estaba correcta, nada que decir sobre ella.

Y lo más importante, que me lo pasé estupendamente. Con Miriam es imposible no disfrutar de una comida, y sobre todo, de estar juntas.



Y al salir del restaurante, nos fuímos al Café del Mar, que está al lado, a tomarnos unos cócteles.

Miriam pidió un Spiced Mojito, delicioso y yo pedí un gintonic con la ginebra alemana Monkey 47.

El lugar tiene ese rollo chillout que se puso de moda hace unos años en Baleares y la costa mediterránea. Zona con sofás, tranquilo por la hora que era, precios ajustados a lo que ofrecen y personal con cierto puntito de autosuficiencia.

No es necesario explicar algo que el cliente no te pregunta y mucho menos decirle que algo no se prepara como se pide que se lo preparen. 

No se puede presuponer nada, sobre los conocimientos de un o una cliente. Nunca.

Después de una comida buena y unas copas estupendas nos volvimos a casita, encantadas con el día, la charla y la compañía.

Te quiero Miriam.




viernes, 12 de octubre de 2018

464.- SI.

Me encanta la expresión que le escuché un día a mi hijo, "es viernes y el cuerpo lo sabe".

No podía tener más razón.

A mi los viernes de mi época de trabajadora social y de administrativa antes, siempre me parecieron maravillosos. Como una promesa de fiesta, descanso, hacer lo que me da la gana, no cumplir horarios, dormir, salir, comprar, invitar a cenar o que me inviten, cine en casa o fuera, paseos con Lola, leer los periódicos, escribir y abrir por fin una copa de buen vino y relajarme.

Empiezo a entender y a aceptar que me ha llegado el momento de tener mi mundo y que será un pequeño ecosistema al que sólo accederán unas pocas personas, porque también admito que mi misantropía no puede desaparecer y yo no quiero que desaparezca. Es así.

Y no pasa nada, me gusta. Por fin podré elegir, y decir no, cuando quiera decirlo.

Ya no tengo el cuerpo para convencionalismos, que aunque no los haya respetado casi nunca, es cierto que me he callado muchas cosas y aguantado otras tantas por no parecer maleducada, o simplemente por vergüenza.

Pues ahora no.

Y como no quiero pasar el resto de mi vida con el no en la boca, lo que voy a hacer es decirme a mi misma SI, todo el tiempo. Si Conchi, ahora si. Un si enorme, un si lleno de amor por mi, un si que me abrace y me mime como yo merezco. 

Y un si también a esas pocas personas a las que me apetece decir si.

Llevo desde el día dos de junio sin relacionarme prácticamente con nadie. Al principio me sentía como un bicho raro, con la obligación de dar explicaciones, excusas. 

Ahora, por fin, siento que no debo nada a nadie, que no tengo que excusarme por nada, ni dar explicaciones porque los hechos hablan solos, que mi vida es la mía, y que soy una persona maravillosa, generosa, educada, inteligente y guapa.

Que tengo la edad que tengo y me gusta, porque eso significa que he vivido, que estoy gorda porque me gusta cocinar y comer bien, que si adelgazo será porque un día me ponga a ello porque yo quiera, pero que nadie me puede decir que lo haga, que nadie puede infravalorarme, ni hablarme mal, ni tratarme mal.

Que quiero lo que es mío y que no necesito nada más. 

Tengo a mis hijas (incluyo a Lola aquí como una hija más), a mi hijo y a mi nieta.

Tengo amigas virtuales a las que quiero más que a muchas personas a las que he visto mucho, seguramente demasiado.

Y muy rara vez me apetece salir de este pequeño círculo. Por una parte porque no lo necesito, por otra porque he pasado mucho tiempo asustada y asqueada.

Ahora vuelvo a reírme con ganas, a bromear, a hacer muchas de las cosas que siempre me gustaron y que un día, después de un largo camino de renuncias, silencios y malas cosas, abandoné.

Sé que en ese camino quedaron sentimientos que no recuperaré, pero estoy tranquila, porque todo ello me está sirviendo de aprendizaje, hace que me quiera cada vez más y que valore lo que siempre estuvo conmigo aunque yo no lo quisiera ver.

Y por todo esto que escribo, mi cuerpo sabe que hoy es viernes, pero el viernes ha dejado de ser un día. Mi vida es ahora un viernes, un viernes de ilusión por el fin de semana que viene.







miércoles, 10 de octubre de 2018

463.- SERIES. SOMEWHERE BETWEEN.


He visto esta serie americana de diez capítulos en tres días, y me ha encantado.

Es nueva en Netflix y después de mi mala experiencia con los dos primeros capítulos de Élite, que no sé como he podido llegar tan lejos, pude encontrar esta de la que hoy os cuento.

¿Existe el destino? Si la respuesta es sí, ¿podríamos cambiarlo? Y si la respuesta es nuevamente si, ¿estaríamos dispuestas a cambiar nuestro destino, incluso sabiendo que habría efectos colaterales y negativos en otras personas, en sus existencias?

Cambiar nuestro pasado para que nuestro presente sea como siempre habíamos deseado, sería una buena manera de vivir aquello que deseamos, pero no resultaría tan simple, porque durante ese proceso de cambio, afectaríamos también a otras personas, algunas que no nacerían, otras que morirían o no.

Personalmente hay pocas cosas de mi pasado que cambiaría, porque cuando a veces me cuestiono que quizás no debí casarme y ser madre tan joven, diecinueve años, también pienso que si no hubiera sido así, con aquella persona y en aquel preciso momento, hoy no tendría a mis hijos ni a mi nieta. Así que está muy bien como está.

Estudiar una u otra cosa y estudiar más. Yo estudié Trabajo Social ya de mayor, entre 2004 y 2007. Fueron tres años maravillosos, en los que me encantó estar en la Universidad, las personas que conocí y todo lo que aprendí. Cuando era adolescente pensaba estudiar Derecho o Medicina, pero no pudo ser. Ahora si pudiera cambiar eso, sería más estudiosa y pasaría por encima de las retrógradas y egoístas ideas de mi padre.

Viajar al pasado y solucionar errores, eliminar situaciones o borrar hechos y por tanto a personas de nuestras vidas no puede ser la solución a las cosas que en nuestro presente no nos gustan. Porque hasta de lo más terrible, de lo más malo, puede sacarse algo positivo.

Somos quienes somos, llegamos a ser quienes somos, por todo lo que nos ha ocurrido a lo largo de nuestra vida. Lo importante es aprender de nuestros errores e intentar no repetirlos. 

No he hecho spoiler con la serie, pero alguna pista si que os he dado.

Es entretenida, ágil, con un guión bastante bueno, creíble y mantiene el suspense hasta el final

Ya me contaréis si la veis.






lunes, 8 de octubre de 2018

462.-EL EGOÍSMO DEL DOLOR.




Hay quien percibe su dolor como único, quien piensa y cree que los acontecimientos dramáticos y tristes vividos a lo largo de su vida, le hacen excepcional. Y el sufrimiento que padece por ellos es mayor, infinitamente mayor, que aquel que padecen otras personas,  por sucesos similares.




Ese sentimiento se fragua en la infancia y tiene mucho que ver con la educación recibida, con las creencias y también con el exceso de mimo que puede convertir en personas egoístas, que se consideran merecedoras de toda la atención y de todo el amor.




Se olvidan así, las necesidades de otras personas, incluso de aquellas a las que se quiere, para satisfacer sólo las propias.




Una de las peores cosas que puede ocurrirnos, es el regodearnos en la pena y en el dolor personal, y sentirlo siempre como superior al ajeno.




Quien siente así su pena, también tiene un sentimiento parecido con el resto de sus cosas, de sus sentimientos, de su vida. Todo es más.




Más grande, más bonito, más feo, más caro, más grave, mejor o peor, pero siempre en grado superlativo al resto. Da igual que sea para bien o para mal.




Son personas pesimistas y tristes. Personas que tienen un autoconcepto de luchadoras, de enfrentadas siempre, con su realidad y con la de los demás.




Situaciones cotidianas y simples, son enfrentadas como odiseas, y si no hay ningún problema a la vista, lo inventan.




Vivir en el continuo disgusto, en el continuo enfado con la vida.




La ilusión no asoma nunca a sus cabecitas y la queja es continua.


Norma: -Mi tortuga se murió. La echo de menos.
Ofelia: -Mis caimanes se ahogaron en mi lago. No puedo afrontar mi vida sin ellos.



Yo, mío, mi, me y conmigo. Y después lo demás.













sábado, 6 de octubre de 2018

461.- COCINAR CON CALABAZAS.



La calabaza es una hortaliza popular, presente en nuestra cocina, en muchos platos. 

Nutritiva y evocadora de cuentos, otoños, hogar y encuentros.

Sin duda, la calabaza es una integrante con todos los honores, del movimiento Mood Food.

Y cocinar con calabaza, es algo propio del otoño, de este mes de octubre de "rentrée".

Y un sábado es un día estupendo para quedarnos en casa y preparar comida rica para la cena especial de hoy y también para almacenar en nuestro congelador cositas buenas para la semana que viene.

Todas las recetas e ideas que os voy a dar son sencillas, económicas y pueden integrarse en cualquier menú de diario o en alguna ocasión especial.

CREMA DE CALABAZA.

1/2 kilo de calabaza.
1 patata mediana.
1 puerro pequeño.
1 diente de ajo.
Sal.
Pimienta negra recién molida.
Aceite de oliva extra virgen.

Tenéis tres opciones:

Simple y rápida: ponéis todos los ingredientes en una olla y cubrís con agua. Cuando la verdura esté cocida, la trituráis en una batidora potente. Añadís el aceite y volvéis a batir para conseguir una crema suave y homogénea.
Podéis decorar con cebollino picado o con picatostes.

Más rica y cuidada: ponéis el aceite en la olla y a continuación vais añadiendo las verduras en el siguiente orden, primero los ajos y cuando empiecen a dorarse se añade el puerro, después la patata y finalmente la calabaza. 
Hay que dejar que la calabaza se marque, pero sin que llegue a quemarse.
Añadimos la sal y la pimienta y removemos y finalmente cubrimos con caldo de verduras natural o Aneto.
Cuando la verdura esté blanda, trituramos bien con la batidora.
Decoramos con unas setas salteadas con cebolleta, bien desgrasadas.

Para lucirnos: precalentamos el horno a 180 grados y metemos en él una bandeja con todas las verduras cortadas en trozos largos y de un grosor de dos centímetros. Salpimentamos y rociamos con un poco de aceite. En el centro ponemos una ramita de romero.
Aproximadamente en 20 minutos estarán doraditas aunque no blandas del todo.
Las sacamos del horno, retiramos el romero y las pasamos a una olla con todo el jugo de la cocción, añadimos caldo de verduras natural o Aneto y las dejamos cocer diez minutos más, o hasta que la patata esté blanda.
Trituramos con la batidora y añadimos 100 cl de leche evaporada.
Volvemos a triturar.
Decoramos con virutas de jamón ibérico.

CHIPS DE CALABAZA.

Estas chips pueden servir para acompañar un aperitivo o vermouth, y también como guarnición para carnes a la plancha, escalopes o guisos.

Se corta la calabaza en rodajitas muy finas, mejor si lo hacéis con una mandolina.
Se colocan en una bandeja de horno y sobre papel vegetal, untado con un poquito de aceite y se espolvorean con un poquito de sal fina y con hierbas provenzales.
Se tapa la bandeja con papel de aluminio y se mete en el horno precalentado a 200 grados.
En treinta minutos, quitamos el papel de aluminio y los dejamos 10 minutos más. Mejor si el horno tiene la función de ventilador.
Dejamos enfriar en una rejilla, antes de servir.
Podéis añadir otras especias o hierbas, según vuestros gustos.
Si tenéis una deshidratadora, os evitáis el horno.
Tengo un post sobre esa máquina que podéis leer aquí.

TORTITAS DE CALABAZA.

Cocéis medio kilo de calabaza, cortada en trozos medianos, en agua, con una cucharada sopera colmada de azucar, un palito de canela y una vaina de vainilla cortada a través.
Cuando la calabaza esté blanda, la escurrimos y la ponemos en una fuente. Cuando se enfríe, añadimos 200 gramos de harina para repostería, 5 cucharadas soperas de azucar, una cucharada de las de café, de canela, 25 gramos de pasas sultanas, tres huevos enteros y 150 cc de leche entera. Mezclamos bien todos los ingredientes. 
Debe quedar una masa líquida, como la de los panqueques o tortitas.
Freiremos  en aceite de girasol en tandas pequeñas. 
Escurrimos y servimos templadas, aunque también están buenas de un día para otro.
Si os parece poco dulce, podéis poner por encima miel de caña.

Y nada más. Felices sábado y domingo. Y a comer rico.









viernes, 5 de octubre de 2018

460.- LOS VIERNES UN CÓCTEL.



Hoy es viernes y el cuerpo lo sabe.

Y que mejor que acabar la semana con un cóctel rico, que nos ayudará a relajarnos y pensar en los planes para estos dos días de descanso.

Aprendí a preparar cócteles en mi trabajo en un bar de Barcelona, y ahora me veo con una extensa lista de cócteles clásicos que no quiero olvidar, porque aunque no quiero volver a trabajar en la hostelería, nunca se sabe para qué me puede ser útil esa habilidad.

Hace un par de semanas descubrí, en una de mis visitas a Tiger, un cuaderno monísimo en el que poder anotar todas esas recetas y tenerlas ordenadas. Además de poder ser interpretadas y utilizadas por quien no sea yo.

Tipo de vaso, medidas, decoración, etc.

Y ya lo he hecho, estoy encantada. 


He recopilado todo lo que aprendí de manera autodidacta, y aunque se trata en todos los casos, excepto uno, de cócteles clásicos, no cabe duda de que siempre hay un toque personal.

Mi preferido es el Cosmopolitan, que casualmente fue el segundo post de este blog, en agosto de 2011. Os dejo la entrada aquí, por si queréis pasar a revisarla.
 ¡Cuántas cosas han ocurrido desde entonces¡

Y los Sour's, esos son los que mejor preparo, según lo que me decían los clientes. Pisco Sour, el cóctel nacional peruano y sus variedades con whysky, mezcal o tequila.

Desde el Dry Martini, los Mojitos y Daiquiris cubanos, la Caipirinha brasileña y el Old Fashioned.

Los cócteles que se toman como aperitivo, como el Negroni, el Spritz, el Bloody Mary y el Bloody Pepe.

Y sin olvidarnos de como preparar un buen Gin Tónic y un verdadero Cuba Libre, que al ser tan demandados, se ha perdido  mucha de su verdadera esencia.

Así, que después de todo este autobombo, sólo me queda deciros, que feliz semana. Con o sin cóctel.

Y si necesitáis ayuda mixológica, pues me lo decís.


miércoles, 3 de octubre de 2018

459.- EL TAMAÑO DE LAS BOTELLAS.


Hoy toca un post intrascendente, porque últimamente estoy demasiado seria y reivindicativa.

Y ya sabéis, las que pasáis por aquí, que yo de vez en cuando me despojo de las banderas y me tiro a la piscina de la frivolidad.

Eso es lo que hacemos muchas "mil leches".  O sólo yo. 

Seguro que muchas os habéis preguntado alguna vez, por el nombre que tienen esas botellas tan grandes de vino, cava o champagne, que a veces hay en restaurantes, bares y bodegas. Y también si lo que hay dentro es de verdad o mero atrezzo.

Pues si, son de verdad y según el tamaño tienen un nombre.



Las botellas de champagne o cava:

Benjamín                                   0,200 l.
Media botella                             0,375 l.
Standard                                    0,750 l.

Magnum                                        1,5 l.
Jeroboam                                         3 l.
Rehoboam                                     4,5 l.

Methuselah                                      6 l.
Salmanazar                                      9 l.
Balthazar                                       12 l.

Nebuchadnezzar                             15 l.
Melchior o Solomon                        18 l.   
Sovereign                                       25 l.

Primat                                            27 l.
Milchizedek                                    30 l.

Chusinki                                        150 l.
Trolazoheru                                   300 l.



Las de vino :

Split                                             0,187 l.
Media botella                                0,375 l.
Standard                                        0,75  l.

Magnum                                            1,5 l.
Double Magnum                                    3 l.
Jeroboam                                          4,5 l.

Rehoboam                                         4,5 l.
Box                                                   4,5 l.
Imperial                                               6 l.

Salmanazar                                          9 l.
Balthazar                                           12 l.
Nebuchadnezzar                                 15 l.

Llegadas aquí, no me negaréis que hay algunos nombres muy bonitos, Jeroboam me encanta y Methuselah también tiene un "no sé qué".

Y esto no es que nos vaya a ser muy útil, o puede que si.



Manejándonos por debajo de los seis litros, creo que podemos ir pensando ya en las próximas fiestas, El Pilar, Todos los santos, Los difuntos, Acción de Gracias, Navidad, Fin de Año, San Esteban y Reyes. Además de las festividades personales y familiares de cada casa.

Pues eso, que entonces y por entretenernos, podemos ir calculando cuantas botellas necesitaremos.



Recordad que a partir de los 3 litros son bastante pesadas y cuesta levantarlas para servir las copas.

Y para acabar, no olvidéis que según a quien invitéis, no me refiero a cuántas personas, sino a qué personas. 

¡Cuidado! 

El vino y el cava con moderación, que ya sabemos todas lo que puede pasar.

Mis recomendaciones son dos Jeroboam de cava Llopart Brut Nature.

Y una Jeroboam de tinto Pesquera. Decantadlo y será más cómoda su manipulación y servicio.

Para 8 personas estaréis más que sobradas. Supongo.








lunes, 1 de octubre de 2018

458.- PRECARIEDAD.


Nos guste o no, la realidad es que vivimos en un país, España, en el que cada vez hay más pobreza, menos educación y peor sanidad. Y todo ello ocurre, sin que nadie, o casi nadie haga nada.


La tibieza de la ciudadanía y la indiferencia de la clase política, nos está llevando a un caos social y económico.


Y mientras tanto, niñas y niños que no tienen una correcta alimentación porque su familia no puede comprar comida que les aporte los nutrientes que necesitan para crecer sanos, hipotecas y alquileres que no se pueden pagar porque la gentrificación está echando a vecinos y vecinas de sus barrios de origen, empresarios y empresarias que abusan de sus trabajadores con condiciones salariales abusivas y/o que no cumplen con sus obligaciones según convenios, fiscales y porqué no decirlo, humanas.ç



Familias que malviven con ingresos  tan escasos que ni siquiera pueden hacer frente a los gastos de alimentación, y ya ni hablar de recibos de agua, gas y luz.

Esto es así, y lo sabemos.

Corrupción e independencia. Dos palabras que escuchamos diariamente y que son la distracción perfecta para que no se piense en el día a día. Y por si no fuera suficiente, siempre queda el futbol y Tele 5.

Y el conformismo y la falta de ambición.

Y así nos va. 

Aparcadas y aparcados en la precariedad, sin oportunidades ni herramientas para salir de ella, porque desde el origen, es decir, desde que comienza la educación de las niñas y los niños, comienzan también los fallos, las carencias, la normalización de la falta de conocimientos, la interiorización de la incultura, el desprecio por el saber, el alejamiento de la música, la literatura, el cine, la pintura, el arte.

Los países no son sólo una superficie de tierra en la que viven personas dentro de unas fronteras. No.

Los países son el conjunto de los ciudadanos y las ciudadanas, que conviven, trabajan, aprenden y llevan a cabo diferentes actividades para poder vivir adecuadamente y ser felices.

Y aquí la convivencia es difícil, el trabajo no está bien pagado, la educación es ineficaz, la sanidad escasa, las actividades inaccesibles y la felicidad una utopía.



Porque para ser feliz no es necesario ser millonaria, ni vivir en una mansión con piscina, ni tener un Porsche.

 Para ser feliz es necesario poder comer tres veces al día, poder abrir la nevera y encontrarte un yogurt, una pieza de fruta, un tupper con los restos del asado del domingo y alguna golosina por si nos despertamos de noche con ganas de recena.

Tener leche para nuestros hijos e hijas, una olla con verduras, huevos, pan, carne y pescado.

Poder ir a un mercado y llenar el carro. No es necesario el caviar, y la carne no tiene porqué ser Wagyu. 

Y poder ir al trabajo y al colegio en transporte público.

Tener un médico o una médica de familia, amable, que nos mire a los ojos y que nos explique sin prisas nuestras dudas sobre nuestra salud y/o la de nuestros hijos e hijas.

Ir al cine de vez en cuando y poder comprar palomitas. 

Tener una casa caliente en invierno y fresca en verano, limpia, sin goteras, con agua y luz, con muebles y electrodomésticos.

Tener libros para que leamos y podamos transmitir ese hábito a nuestros hijas e hijos.

Poder acceder gratuitamente a servicios médicos que deberían ser considerados básicos. Dentista, psicólogo/a, logopeda, podólogo/a y vacunación.

Porque todos y todas ansiamos vivir una vida buena. Por supuesto que hay variables condicionadas por nuestras ideas políticas, por la religión que profesan los que no son ateos/as, por las costumbres, por el lugar en el que vivimos y tantas otras.

Pero existe una realidad universal y es el deseo de vivir dignamente. Y puede que esa dignidad requerida para pasar por la vida, sea subjetiva y que cada persona la interprete de una forma diferente.

Vivienda, alimentación, educación, sanidad y ocio. Son vitales y obligatorias. El trabajo de cada uno y cada una de nosotras, debería ser suficiente para que pudiéramos tener esos cinco pilares fundamentales, apoyado por supuesto, por unos servicios sociales públicos que aportaran en cada caso, la cantidad de recursos necesaria para que todos y todas podamos llevar esa vida digna que alejaría la desigualdad.

Mis esperanzas de cambio son escasas.

Cada una de nosotras puede trabajar por conseguir el cambio. Pero no es la solución. El individualismo no consigue cambios globales y notables.

Y todo ello nos lleva a pensar que el sistema capitalista está obsoleto y viciado. 

Siempre podemos mirar atrás y recurrir a otros sistemas de gobierno y de reparto equitativo de la riqueza, en los que la propiedad privada y la acumulación de riqueza por parte de una minoría no fuera el fin a cualquier precio. 

Quizá, como dicen de la moda, todo está inventado. Pero ¿y si no es así? 

Deberíamos comenzar a valorar nuevas teorías sociológicas y ponerlas en práctica, porque el momento histórico por el que atravesamos, o que nos atraviesa, es insostenible.