domingo, 9 de junio de 2013

153 - GUÍA RESTAURANTES (I)



Ya había anunciado que VIDA y yo iríamos haciendo algunas críticas y reseñas de restaurantes en los que hemos estado.

Muchas veces comentamos entre nosotras que un trabajo que nos encantaría sería el de críticas gastronómicas, para alguna Guía importante o menos, pero que tuviéramos la opción de visitar locales de restauración y poder después dar nuestras opiniones.








De momento solo podemos plasmarlo en el blog, y me conformo con ello, me parece una buena plataforma, nos divierte y además facilitamos información fiable, ya que una cosa es cierta, nuestra experiencia gastronómica y culinaria es alta y amplia.

Hoy narramos nuestra experiencia en el Restaurante Llamber de Barcelona.




Autodenominado como "Taberna gastronómica" y con una filosofía, descrita en su web,como de sostenibilidad gastronómica y sostenimiento en los precios. También destacan como máximas la calidad del producto y el buen servicio.

Todas esas ideas son extrapolables a cualquier casa de comidas que se precie de serlo, cualquier lugar en donde se preparen y sirvan alimentos debe fundamentarse en la calidad del producto que se elabora, el buen servicio y por supuesto un precio ajustado. Es el ideario que debería ser de obligado cumplimiento en cualquier negocio de este tipo.

Cenamos en el Llamber el sábado por la noche, estaba lleno y tuvimos que esperar media hora apróximadamente en la barra. Nos quedamos con la boca abierta viendo como el coctelero preparaba una copa tras otra de mojitos, daikiris y otros que ni idea de como se llaman. Tienen una pizarra con todos los tipos de cócteles que preparan, los clásicos y los nuevos de propia creación.

Ya en la mesa y después de ver la carta, nada sorprendente, decidimos pedir unas ostras cuyo origen era Asturias, croquetas de jamón, buñuelos de bacalao y entrecôte de vaca vieja a la brasa. Acabamos con una tabla de quesos asturianos y catalanes.

Las ostras estaban frescas y correctas, como no puede ser de otra manera con este tipo de molusco.

Las croquetas y los buñuelos bien, sencillos.

El entrecôte venía sobre un rejilla doblada simulando una parrilla y con las brasas debajo, que eran trozos de yuca envueltos en un caolín comestible.





La carne no estaba mal, de hecho el punto era justo el que habíamos pedido, pero no era de una res vieja, la carne de viejo o de vaca vieja tiene una grasa con un inconfundible color amarillo y su tamaño es mayor. En la carta ponía que el peso era de 300 grs, y aunque no lo pesamos, a ojo se podía apreciar que no llegaba.

El tema de la yuca es harina de otro costal, el caolín es un polvo blanco utilizado en la fabricación de porcelanas y aprestos para almidonar, en pequeñas cantidades puede ser comestible, y ha sido utilizado por chefs como Santamaría y Aduriz.

En el Llamber, el resultado del caolín envolviendo los pedazos de yuca no ha sido nada sastisfactorio, la textura es terrosa y nada apetecible su apariencia.

Los quesos estuvieron bien, aunque te asesoran para comer primero los de una zona y después los de la otra, comenzando así dos veces por un queso suave y continuando para acabar con otros más fuertes.




Tienen una extensa carta de vinos que pueden ser consumidos por copas, yo elegí un Ostatu, Rioja tinto, joven y bueno.



La relación calidad precio, no es buena. Evidentemente los productos utilizados son correctos, pero los precios no están en nada ajustados a la calidad de los mismos ni a sus elaboraciones.

El local y la decoración están bien, aunque las mesas altas resultan un poco incómodas si estás mucho rato sentada.

Los mantelitos de papel que ponen a cada comensal, son más propios de un bar de menú a 10 euros, y bien se los podrían ahorrar, u optar por algo de tela.




El resultado final es decepcionante, esperaba mucho más del Llamber, más acorde a la estética del lugar, es otro más de esos locales con muchas ínfulas pero que no llegan a lo que buscamos cuando vamos, a darnos bien de comer.




By Marta y Conchi.

2 comentarios:

XIII dijo...

Vaya, me ha sorprendido vuestra crítica. Muy gratamente todo hay que decirlo.
La he leído muy a gusto, se nota que entendéis y que una se puede fiar de vuestro criterio.
Espero leer más :)
Un abrazo.

Coen dijo...

A mí me gustó mucho más el restaurante que tienen en Avilés. Aquí en Barcelona falta algo... quizás no se lo curran tanto, son los detalles. El servicio tampoco era lo que me esperaba. Es una pena, porque la idea es buena y la decoración - como bien dices - está bien hecha. Por lo menos no me tocaron estos mantelitos de papel. :-)