viernes, 21 de septiembre de 2018

452.- SIN HUMOR NO HAY AMOR.


Sin humor no hay amor, ni amistad, ni vida, ni nada.

Todo se reduce a un mal vivir, a un continuo aburrimiento, a un asentamiento en el drama, desbordamiento de  mala leche y regodeo ante las desgracias ajenas

Y si, ya sé que hay quien no tiene el huerto para alegrías, ni el chichi para farolillos, ni el horno para bollos. Pero reirse, bromear, contar anécdotas, chistes y lo que sea para poder alimentar la complicidad de las sonrisas y miradas lejanas, es un placer. Inmenso.

¨-Cariño, me recuerdas mucho a un estado de EEUU.
-¿A Los Ángeles?
-No, Kansas¨.

Lo leí hace días en Facebook, y me hizo mucha gracia.

Esas pequeñas bromas y ocurrencias que te sacan sonrisas diarias.

La pronunciación de alguien muy cercano y querido, de palabras con la r y la s juntas, es otra broma que nos hacemos a menudo. Buscamos palabras con esas características y preguntamos, ¿te acuerdas como se llama ese animal marino, parecido a la foca? ¿Morsa?
Si. 

Puede que estas tonterías sólo nos hagan reír a nosotros, o a mi, pero es divertido. Y ahora necesito muchas sonrisas y risas a mi alrededor.



¿Alquien ha visto la película ¨Charada¨? Es del año 1963 y está protagonizada por Cary Grant y Audrey Hepburn. Divertida y llena de enredos que se van encadenando. Supongo que es por eso el nombre

Una charada es un acertijo o pasatiempo que consiste en adivinar una palabra a partir de las pistas que se dan sobre su significado y sobre el de las palabras que pueden formarse tomando una o varias de las sílabas de esta.

En la película "Jane Eyre" , de la que hay ya tres versiones, podemos ver una escena en la que varias personas juegan a charadas. O leerlo en el libro del mismo nombre de la escritora Charlotte Brönte.



La charada es un juego de adivinación y relación de palabras. Juego para el que hay que estar dotada de intuición, concentración y observación. Y por supuesto tener conocimientos, entre más amplios mejor, porque la palabra puede ser cualquiera. Desde una parte de nuestro cuerpo, a el nombre de una persona conocida o no, pasando por una ciudad o un deporte. Inabarcable.

La charada también se refiere al juego de adivinar películas a través de la mímica, y es por esto, que la palabra charada se utiliza de forma despectiva, para referirse a situaciones cómicas o exageradamente burlescas.

Jugar a charadas es divertido, ya se trate de las primeras, o de las segundas.

Y divertido es todo aquello que nos hace sentir bien, en la mayoría de los casos nos excita, aunque puede que haya personas para las que su diversión debe ser una actividad relajante. 



Pero sea como sea, jugando a charadas, adivinando películas, en el cine, en el restaurante, en la playa, con mar y sol, con nieve y frío, sola o acompañada. Siempre humor por favor. 

Y amor. Primero a nosotras mismas, y después al resto que se lo merezca.  
Querámonos mucho a nosotras mismas.

A continuación te ríes y diviertes con quien quieras y si la cosa se pone mal, pues te ríes ya, de lo que imaginas.

Charada:

 Prima preposición.
 Segunda y tercia regalo florido.
 Tercia y cuarta gibraltareños peludos.  
 El todo amor compartido.       

 Solución:   si lo adivinas me lo dices en comentarios.


Y después de las charadas, están las chaladas.

Prima y segunda vaca joven 
y la tercia generosa.
El todo algunas.

Solución:   si lo adivinas en comentarios.











miércoles, 19 de septiembre de 2018

451.- INSPIRACIÓN, LESBIANIDAD Y DECENCIA.


Alguna vez me han preguntado en qué me inspiro para escribir este blog. 

Los temas son muy variados, y gracias a ello puedo abarcar un amplio espectro de materias. Pero es cierto que ahora que me he propuesto seguir una pauta de publicaciones semanal, es complicado elegir cuestiones. Lo más complicado es esa elección, que me llegue la idea. Después, ponerme a escribir es mucho más sencillo y va casi rodado.

También es muy importante la documentación, dependiendo del tema que se trate intento documentarme bien, porque quiero que mis opiniones estén bien fundamentadas.

No es igual escribir sobre "Bienestar Social", que sobre la obra de Frida Kahlo, o sobre una receta de tarta de queso.

Mis principales fuentes de inspiración son, la lectura de noticias, la actualidad en general, temas políticos y sociales. Me suelo detener mucho en temas relacionados con el feminismo y las comunidades LGTBIQ. El cine y las series son también una fuente importante que ayuda a rellenar pantallas en blanco.

 La gastronomía me interesa mucho.

 El día a día, la cotidianeidad.

Y, por supuesto, lo que me ocurre a mí. Mi estado de ánimo y mi vida son, en gran medida, la principal causa por la que escribo, y sea cual sea el tema elegido, siempre va a estar sesgado por mi manera de pensar y mi experiencia vital.

La semana pasada fue movidita, mi nuevo estado de abuela me ocupa tiempo que antes tenía libre, y me encanta. También otras cosas que estoy solucionando, relacionadas con mi traslado a Canarias.

Tuve una sorpresa el viernes, que si al principio no me gustó, he ido reflexionando sobre ello y a día de hoy la tengo como una experiencia muy enriquecedora.

La cosa va de lesbianas. Me dicen que hay lesbianas de toda la vida, y lesbianas de "no toda la vida". Lesbianas de siempre y lesbianas de ratos.

Hace veinte años, mi grupo de amigas de entonces, lesbianas la mayoría, bromeábamos con la palabra "pedigrí". Hablábamos de nosotras mismas, como de lesbianas con o sin pedigrí. Las de pedigrí eran las que nunca habían tenido relaciones sexuales con hombres y el resto no teníamos pedigrí. 

Comentarios hechos con mucho humor, pero siempre con el respeto obligado y necesario que nos debemos unas a otras. Con la sororidad interiorizada, aunque no la nombrábamos.

Y pensando en todo ello. Las lesbianas hoy, tenemos hijos, hijas, nietos, nietas, exparejas que han sido mujeres y exparejas que han sido hombres. También las hay sin hijos, sin hijas, con perritos y perritas, solteras, casadas, viudas y trapecistas. Los estereotipos que marginan, afortunadamente van desapareciendo del imaginario social. Y ya no es habitual ni correcto, pensar en una lesbiana como una mujer de pelo corto, con ademanes y comportamientos que el patriarcado binarista ha identificado con lo masculino. 

Los estereotipos marginan a quien los asume y también a quien no. Y pueden devenir en estigma.

Ambicionamos la desaparición de la heteronormatividad, y ampliamos miras. Las mujeres somos como queremos ser, lesbianas o no.

Os cuento que hace unos 15 años, yo era asidua de una asociación LGTB en Las Palmas de Gran Canaria, asistía a las reuniones bimensuales que hacía el grupo de mujeres lesbianas. Allí sentí por primera vez la discriminación intragénero. Absurdamente me preguntaron, que si era lesbiana, ¿porqué usaba tacones y llevaba el pelo largo?

 Posteriormente trabajé en esta misma asociación como coordinadora del grupo de mujeres transexuales y me di cuenta de que lo que me habían dicho era un chiste, si lo comparaba con la discriminación ejercida sobre estas últimas. 

Cómico y fruto, sin duda, de una falta de conocimientos y de una total asunción del sistema machista y patriarcal.

Lo de ahora, es diferente, y sé que no se trata de una falta de conocimientos, pero tiene también mucho de cómico.

Lesbianas de primera y de segunda. ¿En que epígrafe nos situamos las lesbianas que hemos estado casadas con hombres y que hemos tenido relaciones sexuales con ellos? Si tenemos hijos e hijas  ¿nos quitan puntos? ¿nietos y/o nietas?

¿Y las lesbianas que son madres por inseminación o adopción? ¿Mejor hijas que hijos, o da igual?

Y para acabar esta charada, ¿todas las lesbianas de siempre, las de pedigrí, tienen perritas o perritos? Conozco algunas con gatos, una tiene una tortuga y otra una enorme pecera. Maite, una vez se cayó dentro de la pecera.

Acabo aclarando algo. Yo no soy lesbiana, no soy heterosexual. No acepto etiquetas creadas por el sistema patriarcal binarista y heteronormativo para clasificarme.

En determinados momentos y circunstancias acepto nombrarme como lesbiana, dado que en los últimos 20 años, mis dos parejas durante ese tiempo han sido mujeres. Y como gesto político, he entendido que era justificada esa denominación, por aquello que de lo que no se habla no existe. Visibilidad.

No soy bisexual.

Si tuviera que decir algo de mí, respecto a mi orientación sexual. Por aquello de la ansiedad y el desconcierto que puede generar a los archivadores/as, diría que mi orientación sexual es fluida.

Todo esto que cuento tiene una importante parte cómica, además del humor con el que me lo he tomado.

Pero hay una zona oscura, totalmente seria. Y sobre ella os he contado también. 

No asumo ni acepto etiquetas sobre mi orientación sexual ni sobre mi género.



Tengo la inmensa suerte de haber sido madre de dos hijas y un hijo biológicos. También tuve un hijo adoptivo que falleció a los tres años y medio. Y tengo a Lola que es una perrita y también es mi hija. Las distinciones entre ellos son cosa mía. Los amo a los cinco.

 Y no me he parado nunca a pensar cual es más querido o importante, no entro en elucubraciones absurdas sobre a quien salvaría primero si se estuvieran ahogando. Todos saben nadar.

Cuando falleció mi hijo, ese dolor no fue atenuado porque tuviera otros tres en aquel momento. Cada uno de los cinco son insustituibles y únicos/as.


Dice la RAE que la decencia es aquella observación de las normas morales socialmente establecidas y las buenas costumbres, en especial en el aspecto sexual.

Es una palabra que me traslada a muchos años atrás, que la relaciono con comentarios machistas, de faldas muy cortas y grandes escotes.

También existe otra acepción que se refiere a la honradez y a la rectitud.

Valores interiorizados y que son, junto a otros, los que me hacen rechazar la subjetividad que da el desconocimiento de las realidades, el atrevimiento y la osadía de opiniones que son dardos. 

No estoy en una guerra, no tengo rehenes y mis seres queridos son innegociables. 
















lunes, 17 de septiembre de 2018

450.- SERIES. ATYPICAL.


Hacía mucho que no escribía una reseña sobre una serie, y ha sido por dos causas, la primera, por la necesidad que tenía de escribir sobre otras cosas, y la segunda por culpa de Netflix. Se nota que el verano también causa estragos en esta plataforma, porque la oferta ha sido pésima.



Afortunadamente llega el otoño y comienzan los estrenos. Acompañados de las ganas de mantita, sofá y taza de té.

El sábado pasado, y debido a mi estancia de nueve horas, necesitaba que el tiempo pasara rápido, y tuve una auténtica maratón, con la serie "Atypical".

Os la recomiendo mucho. 



Si viéramos la serie en varios planos, tendríamos el autismo en el primero, a continuación la familia con sus diferentes ventajas e inconvenientes, relación de pareja, amistad, sexo, infidelidad, adolescencia e incipiente lesbianidad.

Persona con autismo y altas capacidades. Humor, buena dosis de sentimentalismo para dejar escapar alguna lagrimilla. Muy entretenida.

Me he quedado con ganas de la tercera temporada ya.






sábado, 15 de septiembre de 2018

449.- SÁBADO.


Hoy es un sábado atípico.

Estaré desde las nueve de la mañana hasta las seis de la tarde en un lugar en el que debo buscarme distracciones para no aburrirme, para no pensar, para estar bien.

No es un lugar al que haya llegado obligada, estoy aquí porque debo estar. Y quiero.

Y claro, ¿qué hace una durante nueve horas?

Podría dormir, pero no. Esto no es cómodo.

Tengo el portátil y el móvil, también hay wifi, me he traído un libro, mi agenda y un par de cuadernos.

He comenzado viendo un par de capítulos de la segunda temporada de la serie Atipycal, que me gusta mucho y que ya os contaré por aquí.

Voy a dejar programados algunos post's para la próxima semana.

Catalina está todo el tiempo pendiente de mí. Catalina está muy guapa.

Estoy tranquila, mucho quizás. 

El día está nublado, son casi las once de la mañana y corre una brisa fresca. 

No veo el mar, pero no importa, nunca he sido una isleña de las que no pueden estar alejadas del mar. 


También tengo mi manual de instrucciones, que publicó la revista francesa Flow hace unos meses. Tengo que elaborarla yo, creo que me pondré a ello hoy. Parece interesante y puede contribuir a que me conozca un poco mejor. 










Y tengo un libro que me prestó mi hija, la mayor. "La luz que no puedes ver", de Anthony Doerr. 



Y no, no trata sobre esa luz. Es una novela sobre la segunda guerra mundial.

¿Sabíais que IKEA ha retirado el catálogo de este año, el que sacan siempre sobre estas fechas? Al parecer lo sustituyen por nuevos folletos divididos por temas. Me parece fatal. Gastarán más papel y ya les han cortado el rollo a los/as coleccionistas.



Cuando regrese esta tarde a casa, Lola me estará esperando y me hará una fiesta de cariños, lametazos y saltitos.



También estarán mis otras dos hijas, ellas no me lamerán. Me besarán y me preguntarán por este sábado rarito.

Ya estoy acabando este post, y me ha venido a la cabeza otra cosa. El pedigree, y no me refiero al de los perritos y perritas. Tú eres, tú no eres. ¡Qué cosas tiene la vida!

Estoy, muy raro tratándose de mi, en modo mística. Santa Teresa, la de las yemas y el "nada te turbe, nada te espante, todo se pasa". 



Bueno chicas, gracias por leerme, por los comentarios, por pasar por mi Instagram y por vuestras felicitaciones por mi nieta. 




viernes, 14 de septiembre de 2018

448.- VIERNES.

                                                                                                                            Pic by @oia

A estas alturas del día, no es ninguna novedad ni ninguna sorpresa que hoy por fin es viernes.

Y qué más puedo decir yo sobre el viernes que ya no sepáis.

Es el umbral del fin de semana, la ilusión de planear un montón de cosas, el inicio del descanso merecido.

Y yo no tenía muy claro de que escribir hoy, no quería ser profunda ni frívola. 

Sólo quería cumplir mi reto de publicación en el blog, y me parece buena idea, desearos a todas un fin de semana maravilloso.


Así que a descansar y a disfrutar. 

Hay cientos de cosas que podemos hacer.

Pasear, dormir, escribir, leer, una cena o una comida rica con amigas o familia, ir al cine, un museo, una exposición, un mercadillo, un brunch o un vermut, playa o montaña, un regalo.

Besos y sonrisas.


jueves, 13 de septiembre de 2018

447.- MIRIAM, CONCHITA, PIPE Y EVA.



Si pudiera decirte todo lo que pienso ahora, todo lo que no te dije en mucho tiempo, demasiado tiempo. Si pudiera escucharte hablar y darte la mano y pedirte perdón.

Si pudiera volver a sentir tu amor, tu calor, tu aliento y tu pasión.

Si pudiera decirte gracias, por tanto, gracias por tres, gracias por la vida juntos, por los paseos, las risas, la paciencia y la pasión.

 Por el Machu Pichu y Puerto Ayacucho, por Viena, por Munich, por La Havana, por París otra vez, por Madrid tantas veces. Por Fuerteventura en invierno y por Lanzarote solos.

Gracias por los caldos, por el sol y las noches, por tus manos en mi pelo, por tus labios en los míos, por las cartas, las notitas y las flores.

Pude estar un tiempo cortito y besarte y acariciarte y decirte muchas cosas al oído, y mirarte dentro dentro. Y saber más de la permanencia de los sentimientos, más de la verdad, más de la profundidad del amor, que de la necedad de lo trivial. 

Reafirmarme en la belleza auténtica, en la delicadeza del verdadero amor, en la pasión desbordada siempre e imparable, de quien no podía controlarla y constantemente lo expresaba de mil maneras.

Lo incomprensible para el común y lo perfecto para dos, y tres más.

Si algo hay, si te dejan esperar, si te apetece una copa de vino del tuyo, un poco de queso y aceitunas. Si se puede, si aún quieres. Espérame. Porque quiero estar contigo.

Y ahora ya somos abuelo y abuela.



sábado, 8 de septiembre de 2018

446.-EDUCACIÓN. POR FAVOR. GRACIAS.



Mi abuela materna, que era una señora muy sabia, discreta y educada, nos decía muchas veces que la buena educación se demuestra en el juego y en la mesa.

Y por supuesto que tenía razón. Cuántas veces habremos jugado y hemos sufrido las discusiones y salidas de tono de compañeras o compañeros de juego que discuten todo el tiempo porque no están de acuerdo con los resultados, o lo que es peor, hacen trampas.

Y en la mesa, esto si que es un desastre. Comer con la boca abierta, beber sin haberse limpiado los labios, poner los codos sobre la mesa, no saber poner la mesa, meterse palillos en la boca, soplar por las pajitas haciendo burbujas en el vaso, sorber la cuchara de la sopa, poner el bolso sobre la mesa en la que vamos a comer, limpiarse la boca con el mantel, etc, etc, etc.

Sobre el tema de la educación en la mesa, ya he escuchado varias veces, que es una tontería, que son formalidades incómodas, cosas de pijos, católicos y de derechas. Y no. Por ahí no paso.

La educación en la mesa, no tiene nada que ver con la clase social, el nivel económico, la religión ni la política. Son buenas maneras que nos hacen la vida más agradable, detalles que la dulcifican y hacen esbozar sonrisas. Delicadeza para con nosotras mismas y para las demás.

¿A quién no le gusta que alguien nos quiera agradar con una mesa bonita, con un mantel planchado, una vajilla impecable, unos cubiertos perfectamente colocados y alineados y unas servilletas de tela? Todo ello será el marco ideal para una cena rica y disfrutar de una buena compañía.

Pero la educación, la buena y la mala, se demuestra en otras cosas mucho más cotidianas, porque es cierto que hay mucha gente con la que ni jugamos ni comemos. Pero con las que si nos relacionamos por otros motivos.


Y algo tan simple como decir "por favor" y "gracias", demuestra tantísima delicadeza y buena educación, que cada vez que lo escucho sonrío y lo agradezco enormemente. 

No debería de sorprenderme, pero me sorprende, porque cada vez es más escasa esa delicadeza, y desde luego que todo ese descuido y mala educación es grosería. Incluso aunque no se diga nada.

Y no puedo acabar este post sin decir que el padre de mis hijos y yo, tenemos la enorme suerte de tener tres hijos que tienen esa delicadeza interiorizada, que tienen buenos modales y que como también decía mi abuela Lola, se les puede llevar a cualquier sitio, a lo que yo añado, que pueden ir solos, porque saben.

Así que por favor, buena educación, gracias.