lunes, 9 de abril de 2012

74 - CUANDO LOS PINGÜINOS BAILEN FLAMENCO


Dada la complicada situación de crisis (económica y de libertades) que atraviesa nuestro país y la crisis (entendida como cambio) que atravesamos algunas, se hace habitual el pensamiento peregrino de emigrar a algún lugar lejano y comenzar de nuevo.
No se trata de huir de las realidades de cada una de nosotras, sino de buscar nuevos destinos que ofrezcan oportunidades de felicidad.
Con todo ello el problema que surge es la elección del lugar, porque no es lo mismo irse a Nueva York y montar un carrito de tortillas variadas, que marchar a Canadá y enfundarse la camisa de cuadros en medio de un bosque lleno de osos.
Si te vas finalmente, también hay que pensar en algún modo de supervivencia y nada mejor que explotar el tópico "spain is different", así que no es mala idea comprarse un traje de gitana por si las cosas se ponen feas y hay que dar el cante y el baile en la calle.
Si a todo esto le sumas la posesión de una simpática mascota (perrito o cabrita lechera), pues las posibilidades de triunfo (comer todos los días y pagar un alquiler) pueden ser más halagüeñas.

Y no piensen mal, que no me he fumado nada. Es que anoche tuve una larga y divertida conversación sobre los países susceptibles de recibirnos e  hicimos un viaje por medio mundo tremendamente interesante y productivo.
Creo que como idea es buena y como realidad sería mejor, pero nos siguen faltando ovarios para decir adios a mi trabajito, a mi casita, a mis comodidades aburguesadas y partir hacia la verdad.
Cuántas de nosotras no hemos pensado alguna vez, en quien nos hemos convertido con el paso del tiempo, y reconocemos que hace años ni siquiera podíamos imaginar lo acomodaticias que nos volveríamos.
Me estoy volviendo rebelde (que diría mi madre) y cada día me indigno más ante la pasividad que nos rodea a todas.
Volemos y que no sólo sea con el pensamiento.
Gracias MO por la inspiración.


3 comentarios:

nomegustaelcafe dijo...

me ha encantado tu entrada, tienes mucha razón en mantener conversaciones positivas sobre posibles lugares de huída dada la situación actual, muchos besos guapa y a seguir manteniendo esa actitud positiva porque eso se contagia :)

Nica dijo...

Queridísima, yo lo pienso día sí, día también... Como me gustaría volar! Pero es verdad que no es fácil decidir destino y también es verdad que el tiempo que he estado fuera siempre he añorado cositas de mi tierra.
En fin, dejemos fluir (que también diría mi madre) quien sabe lo que nos depara el destino y donde acabaremos. Lo importante es estar receptivas y si se presenta una bonita ocasión haremos la maleta y nos lanzaremos al mundo.
Besitos guapa.

CREALALUNA dijo...

Qué razón tienes Conchy: si hace unos años nos hubieramos visto por "un agujerito" seguro que nos echaríamos las manos a la cabeza. No hay nada como tener un sofa, una tele, un marido y unos hijos, para casi-olvidarte de que la vida es algo más que estar. Se nos ha olvidado volar!!!!
Un besito
Yolanda