lunes, 29 de julio de 2013

143 - DEL CHOPED AL ESPACIO


Podría decirse que Rosaria nació diseñadora, desde bien pequeña le encantaba coger una cajita de lápices Alpino y dibujar falditas y foulares, en casa no le daban mucha coba a esta predisposición natural que la nena tenía a hacer garabatos.

Desde bien pequeña intuyeron que tenía un problema de visión y cuando la llevaron al oftalmólogo, este lo confirmó, en aquel tiempo las gafitas infantiles eran una cosa horrible, pasta y más pasta, no cabe duda que aquello fue una señal de lo que en un futuro sería tendencia.



Los papis de la nena se quedaron algo más tranquilos, pensando que el afán dibujo/esperpéntico no era más que un efecto de la miopía, y aunque aún después de la corrección ese afán continuó, ellos se preocuparon menos.


La nena crecía, no demasiado la verdad, salió a la familia materna donde eran más rechonchitos, pero Charina  soñaba con las pasarelas de París, Milán y New York.

Estudió Corte y Confección con el sistema Amador, el más puntero en su ciudad natal y se compró una Singer de segunda mano.

Le encantaba pasear por las zonas "bien" de su ciudad y por supuesto se ponía todo lo que confeccionaba en su maquinita de pedales, que si un foulard, que si la camisa con la tela de la francesa, esa tan mona con dibujitos de mariposas, y la de frisbees de color naranja con fondo azulina, y la de rayas, esa era la que más le gustaba.



Tanto paseó sus ropitas que finalmente hubo quienes le comentaron de su originalidad, de lo que se parecían sus modelitos a los que habían visto algunas cuando iban de compras a Londres y de la posibilidad de que les tomara medidas para que les cosiera alguna prenda mona y original.

Si pudiera compararse el crecimiento bilateral de Sarito con el desarrollo de su ego diseñil, podríamos decir que estaban más o menos a la par.



Y se montó un pequeño taller monísimo, con unos cortinones de terciopelo rojo, unas alfombras pseudo paquis, mucho tul y tafetán, consiguió un ESPACIO  elegante, barroco y fino finísimo, porque ella era así, fina y  mucho de ESPACIO.



Las modernas se peleaban por sus modelitos y su versatilidad; Charinín tanto cosía una túnica playera con bordes dorées que reververaban al sol, como un vestido de madrina de boda, algunas veces se atrevía incluso con algún tocado de plumas, pero eso no se le daba tan bien, siempre terminaba la madrina con alguna horquilla clavada en el cráneo.

Triunfó y se le hacía cada vez más pequeña su ciudad. Necesitaba ESPACIO.

Comenzó a pensar en marchar a otras tierras, era muy consciente de sus limitaciones lingüisticas y sabía que tenía que ser un lugar donde se hablara español, no se le ocurrió Venezuela, todavía Carolina Herrera no exportaba bolsos, así que su horizonte migratorio se limitaba a España.

Vendió la Singer, alquiló el ESPACIO en el que tanto tiempo había pasado "Entre Costuras", como María Dueñas, preparó su amplio equipaje y se embarcó en la mayor aventura de su vida.



Rosaria, Charina, Sarito o Charinín, voló hacia la ciudad que más cosmopolita le pareció.
Tuvo suerte, con sus ahorros encontró otro ESPACIO en el que dar rienda suelta a su creatividad costuril.

Y comenzó a moverse entre calles llenas de modistillas entre las que ya comenzaba a repuntar la palabra diseñadora, sus paseos, ella siempre fue de mucho pasear, le iban abriendo los ojos y la inspiraban para crear el ESPACIO verdadero, su ESPACIO soñado.



Cosía habitualmente y sobre todo vestidos para la BBC, innovaba en los tejidos y en el corte que aunque fiel al sistema Amador, se permitía ciertas extravagancias inspirada sobre todo en Vivienne Westwood.



Y el amor llamó a la puerta de su espacio, como no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta sus múltiples encantos.

Ese hombretón, de cálido y excepcional aZento, machote donde los haya, la virilidad hecha persona, la enamoró de inmediato, y desde entonces han compartido ESPACIO.



Nandi, entendió desde el primer día que las dotes costuriles de su amor Rosarín eran un plus añadido al resto de sus innumerables encantos, y la ha cuidado siempre y echado horas y horas para que su amorcito no sufra por cansancio y pueda desarrollar tranquila y cómodamente sus virtudes creativas.

Ante todas las circunstancias positivas que Rosaria vivía, se hacía consciente de que necesitaba un poquito de formación que la ayudara a integrarse para permanecer en el mundo fashionista y como ya se había comprado un ordenador, se decidió a hacer un cursillo on line de personal shopper en CCC.



Aprendió mucho y a partir de entonces cayó en la cuenta de que ella era una estilista y diseñadora y que como tal debía comportarse. A sus ya de por si naturales poses, añadió una caida de ojos lenta que detrás de sus gafapasta le parecía quedaba muy resultona, también el movimiento de manos lánguido, y el dejarse caer como a cámara lenta cuando se sentaba.



Y dejó los carajillos para pasarse al gintonic que parecía la bebida más chic y glamourosa entre las estilistas de pro.


 Se dejaba ver en la mayoría de ESPACIOS que se ponían de moda y donde podía relacionarse con sus iguales, en esos sitios mostraba todas sus recién aprendidas armas  de captación de admiradoras y potenciales clientas.

Rosarina y Nandi unidas por esa atracción irrefrenable y por el amor encontraron un verdadero, maravilloso y amplio ESPACIO diáfano, blanco y luminoso que no podían dejar pasar, lo alquilaron y montaron el que consideraban el mejor y más fashionista atelier de moda. 

También decidieron que había que utilizar un nombre que aún definiendo a Rosaria sin olvidar sus nobles orígenes, tuviera también un toque de clase y modernidad que atrajera a la élite de la alta sociedad de la ciudad.

El ESPACIO se llamó Rosaria Contino, y en la placa donde aparecía este nombre figuraba también  un grabado de la silueta de Audrey Hepburn y la frase "Diseñadora, estilista y personal shopper".

Hubo una estupenda inauguración en la que no faltó el cava, los cánapes de sucedaneos de caviar y cangrejo, las papas con mojo y alguna que otra cosita.


El arranque de este nuevo ESPACIO fue todo un éxito, tantos trabajos le encargaban a Rosaria que tuvo que solicitar ayuda a Nandi, siempre colaborador, hilvanaba, cosía botones y planchaba,  y todo ello sin una queja.



Rosaria en lo más profundo de su delicado ser se sentía orgullosa y feliz, sus originales y elegantes diseños aparecían en todas las bodas, bautizos y comuniones que se celebraban en la ciudad y el boca a boca funcionaba a la perfección, llegando más y más clientas a su  ESPACIO.

En el año 2004, la Asociación de Modistas le concedió el premio "Retal Doré" a la mejor y más fashion de la ciudad, acudió a recogerlo con su Nandi y con un traje en terciopelo verde botella con un foulard en gasa envolviendo su cuello. También estrenaba gafas que como siempre y fiel a su estilo fashionista/intelectual eran de gruesa pastufli.

Hasta aquí la primera parte.

Más adelante podreis leer "Tropezón y caída de una adicta al choped y diseñadora ESPACIAL."




CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES SIMPLE MALA LECHE.

2 comentarios:

Norma dijo...

Divertido, me está enganchando la historia.
Gracias por tu felicitación.

Un beso

Norma

MERY POPLAND dijo...

Que pasada de historia!! Tenía el libro de Entre costuras en la cabeza desde el primer momento de empezar a leerlo.
Que gusto dan esas personas como Rosaria, que saben lo que quieren y luchan por ello desde que son pequeñas... Yo no he tenido tanta suerte en eso! jajaja, pero bueno, como dicen, nunca es tarde, no??
Besitos!!